Archivo de 30 enero 2009

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Capítulo especial: Tres días en la jungla

enero 30, 2009

Hoy la entrada tendrá 3 dias porque en la selva no teníamosselva horarios, los relojes no existían, el día se mezclaba con la noche…

El pasaporte, un par de prendas de ropa interior, una sudadera, pantalones cortos y largos y, sobretodo, antimosquitos. Así empezaba el día: nervios, prisas, Aaron dejándose el neceser en el baño, maletas que no cerraban…

Como tres budas sin barriga, nos esperamos fuera del hostel hasta que llegara la flagoneta que nos llevaría al norte de la ciudad y subir hasta la base de la montaña para, una vez allí, comenzar la ruta.

p1010470Un guía joven con una sonrisa permanente nos abrió la puerta del automóvil. Se llama Brita y era muy moreno, nacido criado en Chiang Mai. Dentro de la furgoneta había 3 parejas: dosp1010641 parejas de franceses y una pareja, más mayor, de Holanda. La pareja de holanda era muy divertida: tendrían unos 50 años, tatuados de los pies a la cabeza, no comían nada porque no les guataba la comida tailandesa y sólo fumaban y bebían cerveza.

Un poco intimidados Aaron, Victor y yo nos pusimos en los asientos de atrásp1010489 para poder rajar de todos los pasajeros. Nos condujeron a la policía turística para dejar nuestros pasaportes y ya nos pusimos en marcha. Las ventanas de la furgoneta estaban abiertas, casi no se nos oía al hablar y la sensación de aventura parecía que ya había empezado. Poco a poco el paisaje fue cambiando: empezamos a ver más y más naturaleza, caminos más angostos y menos asfalto. La primera parada fue a un mercado muy típico tailandés para comprar las últimas cosas que necesitábamos para el viaje: papel de WC porque, evidententemente no habrían váteres, alguna linterna yp1010484 cerdo…mucho cerdo para pasar la angustia o provocarla. El mercado estaba en hora punta: gente corriendo, paradas llenas de comida y frutas, despojos…entre los personajes vimos a lap1010478 Carmen Sevilla tailandesa y a la frutera con el ojo seco. Cuando ya nos llenamos la mochila de provisiones volvimos a la camioneta y, desde el mercado, pues sólo faltarían un par de horas para llegar a pie de jungla.

p1010502Me desperté y a mi alrededor ya sólo había montañas. Llegamos como a un especie de abrevadero donde nos sirvieron unos táperes con arroz tres delicias. En ese momento, empezamos todos a conocernos, los hielos se rompieron y el grupo estaba más unido. “Qué hacéis en la vida?”, “Cuántos días estais en Tailandia?” y así…

De repente, Brita llegó y nos dijo: “Ahora nos vamos a montar en elefantes y daremos una vuelta”. Y, con toda la ilusión, fuimos bajando por unas laderas para encontrarnos con los elefantes. La imagen que tengo es la de “Jurassic p1010510Park” cuando se ven los dinosaurios de fondo…Allí, a lo lejos, estaban los elefantes comiendo hierba y moviendo la trompa. ¡ Qué ilusión!, era la primera vez en mi vida que veía a estos animales disfrutar en su hábitat natural. Victor y yo nos subimos en el lomo de Paqui, nuestra paquiderma preferida y Aaron se subió en la cabeza. Y, la sensación, pues no sé…es mucha altura y los animales bajan unas cuestas que no quería ni mirar hacia abajo. Paqui erap1010521 muy perezosa y nos quedamos los últimos porque se iba parando todo el rato. Finalmente, después de haber tomado unas fotos y disfrutar de la experiencia, nos estiramos un rato en la hierba para relajarnos. Los franceses, los holandeses, Victor, Aaron y yo seguimos al guía y fuimos subiendo por la montaña. Y subimos, y subimos…hasta que no podíamos más: todo era pronunciado, muchos árboles que nunca había visto, arañas y telas por todo el recorrido. p1010578Llegamos arriba exhaustos y maldeciendo a la p. madre que había parido al guía porque era realmente agotador. ¡Qué vistas desde ahí arriba! La civilización ya no existía, todo era verde y, conforme nos ibamos metiendo en la selva, había sonidos de riachuelos, de hojas que se movían con el viento y del tipo: ” uuu,p1010568 uuu uuu”, “tshhhh”. Estuvimos cinco horitas más andando hasta que nos fuimos acercando a una aldea. La francesa se torció un tobillo y los holandeses seguían fumando, Victor se tapaba la cara del cansancio y yo me senté en una roca con bastante mal humor. Todo el pueblo salió a recibirnos: las abuelas, los niños,p1010582 un joven sordomudo llamado Tom. Nos condujeron a nuestra cabaña que estaba situada al final del poblado, en lo alto de una colina. Todo eran gallos, cerdos sueltos y pequeños fuegos que hacían los campesinos. El guía, gente del pueblo y Víctor fueron a preparar la cena en un rincón de la cabaña y Aaron y yo nos quedamos en el exterior hablando con nuestros compañeros de viaje. Poco ap1010589 poco fue atardeciendo y, qué maravilla: el cielo se empezó a poner rojo, las montañas tomaban un color verde oscuro y las primeras estrellas empezaban a aparecer. La cena ya estaba lista: un poco de tarántula que nos habíamos encontrado muerta en el bosque, más arroz y agua. Todo el pueblo empezó a llegar y había mucho ambiente. “Qué pasa?, por qué la gente está tan activa aquí?” – preguntamos al guía. “Es que mañana es Año Nuevo en el pueblo” – contestó. ¡Qué bien! Era mi tercer año nuevo en apenas un mes y estábamos en plena selva y la gente era tan diferente…

La sorpresa mayor fue al salir de nuevo al exterior: miles y miles y miles dep1010615 estrellas como nunca antes había visto. Y Aaron me dijo: “ves?, las estrellas aquí son diferentes, como en Australia”. Nos pusimos muchísima crema antimosquitos para protegernos de malarias y picores y nos cubrimos la piel con ropa. Las voces de nuestros compañeros se iban apagando y, al final, sólo se quedó Aaron hablando con Nikki, un joven con rastas que era también guía y pasaba días en esa aldea.

p1010620El olor a café nos despertó. Salimos, me lavé como un gato porque no había agua caliente y nos pusimos, de nuevo, calzado cómodo por la posible caminata que volveríamos a dar hoy. Desayunamos huevos duros (otra vez) y nos fuimos a visitar una cueva cercana al pueblo cuyos habitantes eran, nada más y nada menosp1010623 que murciélagos. Entramos sigilosamente y Tom, el chico sordomudo, nos esperaba en una roca poniéndose el dedo en los labios para advertir que nos calláramos. Y, con una linterna y un poco de tensión, fuimos hasta el interior de la cueva donde no vimos absolutamente nada…sólo un murciélago muerto en el suelo! Ole!

p1010627El grupo se hacía más pequeño hoy. Los franceses se iban a otro sitio y nosotros nos quedábamos con los holandeses hasta el final de la ruta. Con el guía por delante fuimos andando y andando de nuevo: laderas, troncos, hojas y, de vez en cuando, el hombre cogía un cuchillo y, con troncos de bambú, se ponía a hacer objetos: vasos, cucharas, palos…

Al cabo de unas horas ya habíamos atravesado toda la montaña y p1010746llegábamos a otro poblado donde nos dieron de comer. Por la tarde entramos en una zona de la jungla donde había más humedad y se oían riachuelos. Fuimos apartando grandes hojas, pasando por troncos que atravesaban el rió y, finalmente, llegamos al paraje más remoto que quizá haya podido estar en mi vida. Se trataba de una aldea con sólo dos casas y nuestra cabaña. El exterior tenía un color verde oscuro y una gran cascada bañaba la zona! Nos quedamos con las bocas abiertas.

Todo era perfecto: una cabaña para nosotros, un lago con una cascada parap1010683 nosotros y un montón de animales que había ahí también para nosotros. Teníamos casi toda la tarde por delante para hacer cosas, así que lo que primero hicimos fue, como podeis imaginaros, bañarnos en la cascada. Qué placer y qué bien sienta bañarse en un sitio así, con el agua cristalina y todo tu alrededor tan verde y fresco. Más tarde, nos pusimos en una especie de mesa de madera que estaba en la cascada a hablar con los holandeses. Tomamos cerveza, p1010711como no, y conocimos a unos niños que eran de ese pueblo. El guía nos explicó que ,en estos poblados que estábamos visitando, la gente habla idiomas locales, tienen celebraciones muy diversas y, como podíamos ver, también vestían y vivían muy diferente a la gente de, por ejemplo, Chiang Mai. La tarde fue pasando y ya llegaba la hora de la cena. Una vela con la que no podíamos ver casi el plato de comida y una anciana del poblado eran la única diversión de la zona a esa hora. Aaron y yo fuimos a buscar algún sitio para depositar y nos adentramos un poco en el bosque. Qué sensación más rara! ¡cómo cambiaba la jungla de día! Ahora todo oscuro, los árboles tomabanp1010739 formas raras y daba un poco de respeto dejar el pueblo atrás. Volvimos de nuevo a la cabaña y…sorpresa…la anciana estaba esperando que nos fuéramos a dormir para apagar la única luz que quedaba en la montaña: nuestra vela. Eran las 20.00! Y sí, apagó la vela y ahora sí que no se veía nada. La noche fue bastante dura: perros ladrando de repente, el sonido de la cascada de fondo, oscuridad total y, de vez en cuando, ruidos dentro y fuera de nuestra choza. Al cabo de unos minutos se podía intuir una luz de una vela en el exterior.Como no podía dormir y las mosquiteras me daban una sensación claustrofóbica, decidí mirar por entre las tablas de madera de la cabaña : la anciana estaba parada con la vela mirando nuestra cabaña! Ay qué miedo pasé esa noche!!

“Marc, wake up” – me dijo Aaron sobre las 9 de la mañana. Con las paranoias de la noche anterior y el frío que pasé, no sé cómo aún estaba vivo. Hoy ya tocaba ducha y qué mejor que, a primera hora de la mañana, meterse en la cascada con el agua bien helada. Durante los tres minutos que estuve en el lago no pude cerrar la boca en ningún momento pero, eso sí, salí con una energía del lago que no necesitaba ni comer cereales. Ya desayunados y p1010760saneados la anciana vino a despedirnos y dejamos el poblado atrás. Fuimos siguiendo el riachuelo, pasamos troncos de 20 metros por encima de éste, saltamos, subimos, bajamos…todo eran obstáculos. Llegamos a otra cascada pero ya empezaban a aparecer más turistas ya que habíamos llegado a la zona donde sep1010769 practican deportes de aventura. Y, por supuesto, hicimos rafting y bambú rafting que, en lugar de ir con una barca inflable, se va con una balsa de bambú. La aventura estuvo guay aunque, si hubiera habido más agua en el río, supongo que hubiera sido más emocionante.

Estábamos esperando en la mesa de un merendero nuestra furgoneta de vuelta a Chiang Mai. Los holandeses se emborracharon de cerveza pero, esta vez, fue bastante más fuerte: el hombre imitaba a los gallos, bailaba con las chicas jóvenes y ella sólo fumaba, reía y nos iba explicando capítulos de su interesante vida como trailera de la Heineken.

Nuestra furgoneta llegó y nos dirigimos, de nuevo, a Chang Mai. Dentro de ésta, estaba Nikki ( el chico de las rastas ) que nos entretuvo durante todo el viaje de vuelta. Llegamos a nuestro querido MD House y descansamos un p1010797rato hasta que Nikki vino con una amiga suya y nos fuimos al mercado del domindo que se celebra en Chang Mai cada semana. Fuimos a cenar juntos, nos tomamos unas copas y,p10108081 para finalizar estos tres días de diversión, fuimos a un club muy chulo de la ciudad: “Discovery”. Entramos, sólo había tailandeses y las bebidas se compraban por botellas!! No os imaginais qué forma de terminar la excursión!

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Chan Chan, Chiang Mai!

enero 29, 2009

bang-chianChiang Mai es la ciudad más grande del norte de Tailandia. La idea fue coger un vuelo desde Bangkok y plantarnos, cual bananas, en esta ciudad.Al día siguiente, teníamos pensado hacer una ruta por las selvas que quedan al norte de la urbe, cerca de Laos o de Myanmar (Birmania).

A primera hora de la mañana, despertador, caras malas y hacia el aeropuerto!. Nos despedimos de Bangkok y cogimos un taxi para llegar al aeródromo. Qué fuerte el aeropuerto de Bangkok!: órden, limpieza, control, puntualidad…creo que es uno de los p1010413mejores aeropuertos que he estado. Nuestro vuelo de Air Bangkok ya partía hacia Chiang Mai y, después de hacer media cabezada, ya estábamos en la ciudad.

Qué ciudad tan diferente a Bangkok! Hay muchos turistas, las calles son muyp1010429 anchas y espaciosas y todo está lleno de bares, pubs, restaurantes y servicios (papelerías, bancos..). También está plagado de tuk tuks (como en Bangkok) y lo más llamativo es que hay muchísimas motos arriba y abajo.

Llegamos al MD House, que era nuestro hostal para una noche y nos acomodamos. Estábamos tan cómodos como cansados y no pudimos conp1010425 nuestras almas: nos durmimos como tres horas y nos levantamos un poco sobresaltados porque teníamos que ir a coger alguna excursión para ir a la selva mañana. – “Come on”, decía Aaron mientras se ponía los pantalones.

Ir a la selva y a las montañas no es fácil. Se tiene que ir acompañado por un guía y te tienes que registrar en la policía turística para que te tengan como “enselvado” durante unos días. Finalmente, después de haber estado p1010435mirando varias excursiones, cogimos el paquete completo. Estábamos tan contentos con la experiencia que nos traería la excursión que decidimos ir al Starbacks Cuafi a celebrarlo con una cheesecake y un capuccino!p1010440

Ahogadas ya las alegrías en un café occidental, fuimos a ver algunos templos por la noche y todos muy bonitos e iluminados: monjes, budas, grandes estatuas, incienso y pp1010457az. Empezó a oscurecer, me comí una sopa con algas y nos fuimos a dormir pronto: mañana sería un gran día.

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Templos, trenes y tigres

enero 28, 2009

bang1Hemos decidido pasar el día de hoy dando un tour por las afueras de Bangkok. Por la mañana, sobre las 6 más o menos, teníamos una furgoneta delante del hostal. La mañana estaba tranquila pero los mercados ya se empezaban a instalar y Bangkok iba despertando poco a poco.

Fuimos saliendo de la ciudad hacia el norte y, con solo arrancar nos dormimos ya que llevábamos un cansancio para parar un tren. Aaron bajó en un área de servicio y compró cafés frescos enlatados, Víctor seguía durmiendo y yo intentaba acomodarme en una especie de almohada sucia que había encontrado en el suelo del vehículo.

p1010289En la primera parada del día ya había salido el sol y nos paramos delante del puente del río Kwai , construido por los japoneses durante la segunda guerra mundial. La escena del puente con el río y las casas de madera de alrededor daban al lugar un encanto muy especial. Al lado, había un pequeño museo y, de vez en cuando, nos íbamos encontrando iguanas, zarigüellas y animales variosp10102872 p1010330por nuestro camino. Nos quedamos ahí un rato y, avanzando un poco más, tomamos el Tren de la Muerte. Este tren pasa por varios poblados de la región y es una pasada: es totalmente de madera y las vistas que se pueden observar son increíbles ya que pasa por las montañas de p1010326alrededor del río. Nos bajamos en una pequeña estación que estaba a pie de caudal y ahí, sobre las 12, llegamos a unp1010351 merendero que se encontraba en el río pero se accedía a través de unas tablas. Nos tomamos el menú ACAGAR: Arroz, coco, acelgas, güevos, achicoria y rábanos.

Cuando acabamos, nos sentamos en las tablas con los pies en el agua para relajarnos y “pair” la comida tailandesa que, dentro del país, es más difícil de digerir. Al cabo de unos minutos, cuando mis pies ya estaban llenos dep1010357 sanguijuelas golosas, un coche nos vino a buscar para llevarnos al templo de los tigres, conducido por los monjes. En ese momento se me ocurrió un trabalenguas: “Tú eres monja y haces postres, yo soy monje y tengo tigres, tengo tantos tigres negros, como tú tantas varices”. J

Y nada…después de cruzar la verneda, fuimos llegando a una especie de área montañosa la cual acababa con un pequeño parque natural. La sorpresa fue la temperatura al salir del vehículo: unos 40 grados. Algo muy fuerte me vino a la mente en ese momento: hacía un mes más o menos, en la cola de ese museo de San Petersburgo estábamos a 60 grados menos! 60! Qué fuerte cómo cambian las cosas de un sitio a otro, eh!

Entramos en el parque y unas preciosas fieras estaban esperándonos en su hora de siesta para ser alabadas por nosotros. En primer lugar no podíamos llevar nada rojo o naranja, ni mochilas ni cosas que exaltaran a los tigres.p1010376 Luego, venía un monitor, te cogía de la mano y te daba consejos para tocar a los animales sin molestarlos e incluso cogerles la cabeza y jugar con ellos. Estuvimos un ratito con los tigres pero, como soy reacio a los felinos, tampoco les puse las manos en la boca ni nada de eso. Después vimos a los chiquitines que estaban p1010382en la parte infantil y, más tarde, nos acercamos a ver qué más animales había por ahí sueltos: pavos reales, gorrinos, vaquinas, búfalos, gacelas…¡vaya diferencia de esto a un zoo! Esto es otra cosa…

Salimos muy contentos de este templo y tomamos la furgoneta rumbo a Bangkok de nuevo. Otra vez la sensación de excursión volvía a aparecer: calor, mejillas coloradas, sueño tonto, sudores por el cuello…Llegamos hechos polvo y, esta noche ya no nos apetecía más comida asiática despuésp1010398 del menú del día. Hicimos las maletas porque mañana nos vamos a la selva con los elefantes unos día: no me imagino cómo será…dios mio!! –“Hard Rock?” – dijo Aaron esperando mi “of course”. Y, por supuesto, fuimos a un concierto que se hacía esa noche en el restaurante y a comernos unas hamburguesas que, cuando se cogen con hambre, sientan…¡uy como sientan!

en la selva no hay internet, iré escribiendo y, en cuando pueda lo subiré todo!! :-)

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El año nuevo chino

enero 26, 2009

bang1Nuestros estómagos ya estaban llenos para el día de hoy. Teníamos las pilas cargadas para visitar Bangkok a lo grande. Un desayuno repleto de zumos de naranja y huevos duros y, sin pensárnoslo, dirección al río. Yo ya empezaba a sudar conformep1010203 salía a la calle pero, con tanta gente y todo tan diferente, el calor se convertía en parte de la experiencia.

Como había muchos barcos que se utilizan como transporte público, a parte p1010211del metro, cogimos un ticket para todo el día. Salimos desde el centro de la ciudad, donde están todos los hoteles de lujo y, desde ahí, fuimos yendo hacia las afueras de la ciudad para hacernos una idea de cómo era.

Y si el centro ya es bastante sorprendente, las afueras aún lo son más. El bote va haciendo paradas por el río y va pasando por diferentes puntos de la ciudad. Todo son casas bajas bañadas por el agua y hay muchísima vegetación en todos los sitios. La primera estación era evidente: Chinatown.

p1010225El ambiente festivo que se vivía en este barrio era de lujo: todo el mundo comiendo y tomando todo tipo de productos por la calle; la gente vestía de rojo para traer fortuna y buenp1010229a suerte a lo largo del año; cámaras de televisión, los templos llenos de creyentes…parecía el domingo de ramos de Bangkok. Nosotros, nos unimos a la celebración y nos compramos camisetas, gafas de sol, helados, de todo…

p1010249Volvimos de nuevo al barco para ir ascendiendo por la ría y nos bajamos en el Palacio Real, que estaba a unas 6 ó 7 paradas de Chinatown. Allí vimos más templos, más budas y nos tomamos un curry verde con Coca Cola. Y, gracias que pedí el refresco porque no lo pudimos terminar por lo que picaba…y, si digo que picaba, es que picaba de mala manera. Nos metimos por zonas con restaurantes, mucho humo, niños jugando y, poco a poco, fue atardeciendo. A esa hora, con el sol rozando el río, cruzamos a ver el Wat Arun (Templo delp1010251 Amanecer) donde está el buda estirado más grande del mundo. Era una imagen tan tranquila: el río estaba muy quieto, sólo había monjes andando por la zona y la noche ya traía una brisa muy agradable. Con todas las caminatas acabamos medio muertos y, con el barquito, llegamos cerca del hostel para descansar un rato más. En el bar estaban todos los australianos, americanos que nos dieron la bienvenida con un par de cervezas “Tiger”.

Más tarde, ya aposentados en nuestras mudas nocturnas, cogimos un tuk tuk para ir al mercado de la noche y, allí, más de lo mismo: camisetas, collares,p1010156 comida…Acabamos en una especie de “Food Court” delante de un escenario donde unos tailandeses cantaban a ritmo de pop. Y, con un Pad Thai y un poco de pollo a la plancha, acabamos el día exhaustos, pero encantados de haber visto tantas maravillas.

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