Archivos de la categoría ‘Asuán’

h1

Con sueño y Simbel

enero 20, 2009

abu“Mr. Highville ,Good morning. It’s 2.45” – decía una voz quebrada a causa de trasnochar. No podíamos creer cómo nos íbamos a levantar de la cama a esa hora sólo para ver un templo a 3 horas de Aswan (donde nuestro barco estaba atracado). Bajamos las escaleras de caracol que caracterizaban el barco, nos sentamos en un pequeño sofá y, de pronto, pudimos observar que alguien salía del bar. “¿Quién será a esta hora?…si no hay nadie” – se preguntaba Aaron mientras leía los prospectos del tabaco. Y, con una mirada desafiante, el último personaje por conocer del barco se nos quedaba mirando desde el segundo piso. Una mujer de unos 60 años con el pelo canoso, opulenta y con unas gafas de época no paraba de apartarnos la vista mientras fumaba su cigarrillo con sus dos dedos de la mano izquierda. La bautizamos como Pili y, a partir de ese momento, Pili se convirtió en el personaje más entrañable de la galera. Con un poco desganados y con las espaldas encorvadas nos metimos en una furgoneta y, poco a poco, fueron subiendo más clientes que se hospedaban en los barcos contiguos. Empezaron a aparecer más furgonetas,p1000931 autocares, carros que se fueron apilando en un polígono industrial y, cuando estuvimos todos, un militar armado se sentaba en el primer autocar y otro militar en el último. Parecía todo el tren de “Dumbo” cuando iban a instalar el circo a otra ciudad. Y, la cabalgata empezó a andar y a adentrarse en el desierto de nuevo. Aún era de noche y la imagen que se me queda de esa furgoneta era de terror: gente gimiendo mientras dormía, espasmos, extremidades colgando de los asientos…todo el mundo estaba tanp1000932 cansado! Suerte que en el exterior otra imagen era bien diferente. Al estar en desierto raso, las estrellas que se podían ver eran increíbles y además estaba amaneciendo y se insinuaba una línea naranja muy perfilada que se reflejaba en la arena. Cuando volví a abrir los ojos yanile-cruise-021 estábamos en Abu Simbel. Este templo es otra de las maravillas que se encuentra en el sur de Egipto y la zona está a pocos kilómetros de Sudán, por eso toman tantas medidas de seguridad. Y el templo y las estatuas eran muy chulas, con cuatro faraones colosales en el exterior que, supongo, daban la entrada al imperio. Teníamos dos horas para verlo y estudiarlo todo pero sólo tomamos una porque tampoco había tanta gente. Más tarde fuimos a la p1000950cafetería que había en la entrada y, allí, nos encontramos con Richard Gere que se estaba tomando un té en la mesa de al lado. Después de estar pensando cómo se llamaba “Oficial y caballero” en inglés para decirle a Aaron quién era ese personaje, nos dirigimos de nuevo a la furgonetap1000951 que nos llevaría, de nuevo, a Aswan…otros 300 km de vuelta. ¡Vaya paliza! Lo que más me impactó de la vuelta fue ver un edificio que era IGUAL que mi colegio!

Al regresar de nuevo al buque se podía intuir un ambiente bastante diferente del que encontramos el día anterior. Las peluqueras se habían comprado vestidos de faraonas, la de los ojos de los récords Guinness iba maquillada, Pili seguía en el bar. “-¿Qué pasa? ,¿por qué todo el mundo está tan contento hoy?”. “Es que hoy es la cena del capitán” – nos contestaron las chicas argentinas. Y, sin dudarlo ni un momento, Aaron y yo fuimos a buscar vodka en alguna tienda de Aswan. ¡Y qué difícil fue! Al tratarse de un país árabe el consumo de alcohol está muy limitado y comprarlo aún más. Sin embargo, vimos una tienda oscura y nos atrevimos preguntarle al dueño: “Do you have vodka?”. Asintió con la mirada y nos llevó a una pequeña trastienda que parecía una bodega: vodkas, licores, p1000965vinos…de todo!! Tuvimos que ir muy rápido y coger un taxi para poder llegar al barco, pues partía al cabo de 10 minutos. Ya con la mochila bien equipada llegamos al buque y nos fuimos a comer al bufet y, seguidamente, el crucero ya empezaba: PUUU PUUU: nos fuimos adentrando, poco a poco, al interior de Egipto. Una siesta muy escueta y, por la noche, la cena del capitán se vio envuelta por música, gente bailando de aquí para allá, concursos de cucharas, de sillas…mientras Aaron y yop1000975 íbamos tomando unas cervezas. Más tarde, las chicas argentinas, el chico colombiano y su novia inglesa fuimos a la terracita del barco y, ahí, charlábamos y bebíamos vodka. Qué bien nos sentó la tranquilidad del Nilo, las charlas, el agua y la sensación. Otro día para recordar!

h1

El buque de los sueños

enero 19, 2009

Nada más salir de la estación de Aswan nos dimos cuenta de una cosa:as estábamos en África. El paisaje desértico, el color de piel de la gente, el calor, todo era bastante diferente al Cairo. Un señor nos acompañó hacia nuestro barco, donde al día siguiente empezaríamos el crucero por el Nilo pero, esa noche, ya dormiríamos ahí.

p1000877Fuimos pasando varios de estos barcos hasta llegar al nuestro: “s/m Orchestra”. La primera sensación fue muy buena. Nos dieron una habitación muy chula con vistas directas al mar, en el piso de abajo un restaurantep1000882 enorme con un bufet gigantesco y, en la planta de arriba estaba el bar, algunas tiendas y la terraza con una piscina bastante prometedora. Los pasajeros parecían llegados de Cocoon pero nos resignamos (gracias Sebo) bastante rápido al ver los manjares del bufet: ensaladas, perniles, achicoria, rancho, pepitoria, olla podrida… De repente, cuando nadie lo esperaba, vimos llegar a nuestros compañeros de tren: la chica inglesa y su novio colombiano, la mujer feliz –“¡qué bien!” – pensamos – “alguien no octogenario”. Y fueron llegando más y más gente…carne de conversación, la guarnición para nuestra estancia.

No nos dejaron ni ir al lavabo del buque cuando ya había un guía esperándonos para ir a dar una vuelta por Aswan. “Ni una hora, hombre, no hay derecho…” – decía yo mientras me lavaba la boca.

Y seguidamente nos metieron en una especie de furgón de carne llena de chinos para darnos una visita general de la villa. Un calor…una cosa…

p1000887Siguiendo el desierto para abajo pudimos ver la presa de Aswan, la central eléctrica que abastecía todo Egipto y, más tarde, cogimos una faluca (una especie de golondrina) para p1000897ver el templo de Philae con sus columnas, sus jeroglíficos. muy bonito y con un paisaje que mezclaba el desierto, las palmeras, el agua y el atardecer. ¿Qué se puede pedir más?

Por fin nos dejaban ya en el barco y lo primero que hicimos fue ir al bar.p1000902 Cervezas, espíritos, todo tipo de lujo!. Pero la alarma de la cena sonó y una estampida de ancianos bajó hacia el restaurante. Era para verlo: familias numerosas, ancianos con oxígeno, hermanas solteras, patriarcas, la del récord Guinness que se sacaba los ojos, peluqueras, maniquíes…era la macedonia del ser humano.

Las risas no nos permitían ni comer pero, poco a poco, nos fuimos acostumbrando al ambiente que nos envolvía y fuimos calando a la gente para organizar una quedada joven en la terraza del barco.

Más tarde, el chico colombiano, su novia, Aaron y yo ya estábamos tomando algo arriba del todo mientras oíamos el chasquido de las aguas y las estrellas. Subiendo por las escaleras venían tres chicas argentinas que llegaban con mucha energía. Nos presentamos unos a otros y estuvimos hablando un rato: qué hacíamos en nuestras vidas, por qué y qué nos llevaba a estar ahí en ese momento. Y, entre charlas y presentaciones, nos tocaron las 23.00! “Pero si nos tenemos que levantar a las 2:30 am para ir a ver el templo de Abu Simbel!!!!” Bendito sea y buenas noches.

h1

Las presas de Aswan

enero 18, 2009

caiasiHoy es, sin lugar a dudas,es un día muy variopinto. El hecho más importante es que esta noche tenemos el tren desde el Cairo hasta Aswan, donde nos recogerán y tomaremos el barco que nos dará un “tourmalé” por el Nilo.

Por la mañana, los viejos sentimientos de Rusia han vuelto. Miquel, que se había cogido un vuelo para venir a vernos unos días más, se volvía a ir después de dos intensos días por la ciudad. Y, sí, el taxi del aeropuerto ya estaba abajo y Miquel, con un poco de tristeza, se despedía de nosotros…”Hasta pronto Miku”.

Nosotros, muertos de hambre, fuimos a pagar la gran ruta que nos ocuparía casi una semana por el sur del país y, más tarde, miramos por la ventana: “Wow…¿has visto esa mezquita en lo alto de ese monte?” – , decía Aaron. “¿por qué no vamos andando?” – le dije. Y la mezquita, que parecía que estuviera a dos pasos, estaba muyyy lejos ,pero eso lo descubrimos más tarde. Empezamos a perdernos por el viejo Cairo y, por primera vez en la ciudad, nos entró un poco de miedo ya que los barrios donde fuimos a parar eran demasiado “extremos” para nosotros.

p10008291“-¿Aaron, qué te parece si cogemos un taxi?” – Y él contestó: – “Es justamente lo que había pensado”. Y sabéis dondep1000834 acabamos?! Tomándonos un café con leche en el Hilton. No tuvimos suficiente con el atraco a mano de armada de ayer que, todavía, nos quedaban fuerzas para otro.

Lo mejor que podía pasar era llegar de nuevo al hostal, estar tranquilamente en nuestro comedor y descansar ya que, en una hora, salía nuestro tren desde la estación de Ramsés II hasta Aswan.

p1000838Llegamos a la estación que, desde fuera, parecía el mercado de la carne.Y una vez dentro, suerte que un hombre nos ayudó a encontrar las vías porque todo estaba escrito en árabe. Sobre el tren…pues no sé por dónde empezar. Si el tren de Moscú a San Petersburgo era “cutre”, el tren en el que estoy ahora no tiene ningún calificativo superior. Estamos en un compartimento de seis personas,p1000843 bastante ancho. Los asientos, que son de esparto, están muy sucios, hay moqueta en el suelo y, de vez en cuando, va pasando alguna cucarachilla buscando su tentempié. Delante de mí hay tres personas: una señora inglesa de unos 50 años muy divertida con la sonrisa en la cara en todo momento; una chica rubia, también inglesa y muy simpática y, a su lado, el novio de ésta que es de Colombia y con el que hemos estado p1000871hablando un buen rato. A mi lado izquierdo está Aaron y, a mi lado derecho….hay un monstruo. Sí, sí, hay una chica con aspecto hindú que vive en Oslo. Desde que hemos llegado no ha parado de quejarse y poner malas caras a todo el personal. No nos cedía el asiento, rompía las botellas de agua y, ahora, estamos teniendo problemas con los revisores del tren porque no quiere pagar la cena. ¡Es una lianta!…”El ángel que nos envió Dios”, -dice mi amigo el Colombiano. Creo que la han echado ya del tren por morosa…en fin!! Más dep1000855 12 horas en este tren de Dios, he dormido como 1 hora. Ya se ha hecho de día y faltará poco para llegar a Aswan para embarcar en el crucero. Vamos paralelos al río Nilo y sólo se ven palmeras y algunos poblados. Más allá del río sólo se intuye desierto y más desierto…

p1000876De pronto, el revisor ha venido: – “Aswan, Aswan, Aswan”. Ya hemos llegado y, ahora vamos a embarcar en el crucero.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.