Archivos de la categoría ‘Hong Kong’

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Macau: Las Vegas de Asia

febrero 15, 2009

macauEsta mañana había tanta niebla que era imposible vernos las caras. Las calles estaban totalmente cubiertas en Hong Kong pero, como ya he dicho, le da un toque muy característico a la ciudad. Vaciamos nuestra habitación de chatarra y, como no teníamos demasiado espacio, lo hemos tenido que hacer por turnos. Yo, que soy el que me he despertado más tarde, me hep1020485 quedado preparando el equipaje mientras Aaron y Víctor me esperaban en el Starbucks. Hoy era día de despedidas ya que Víctor se iba de nuevo hacia Málaga y Aaron y yo íbamos a tomar un ferry hacia Macau.

Nos hemos despedido de Víctor y nosotros hemos tomado el metro hacia la estación marítima. ¡Sorpresa!…hay tanta niebla que ninguno de los barcos salen hasta las cinco de la tarde, y era la 13.00. Pues nada, todo cancelado y nosotros, como no sabíamos qué hacer y dónde caernos muertos, hemos entrado a otro Starbucks para leer y yo, pues a escribir la gaceta. Pero no…elp1020488 peor de los presentimientos había pasado a ser una condición: mi portátil no funcionaba de ninguna de las maneras. Cierto es que la computadora ya tiene unos años pero, no sé, siempre ha sido muy fiel a mí. He empezado a desesperarme y a mirar alrededor del centro comercial para ver si podía encontrar una tienda de portátiles (a qué niveles puede llegar el ser humano…). Finalmente, me he relajado y he pensado: “Ya encontraré la manera sin gastarme ni un duro”.

La verdad es que la mañana se estaba haciendo ya pesada: la gentep1020486 durmiéndose en las sillas, la niebla cada vez más espesa y la estación marítima plagada de almas enfadadas e impacientes. Total, que nos hemos levantado y hemos ido a ver qué pasaba con los barcos. Hemos preguntando a un hombre y nos ha dicho: “pasad, pasad, que ya funciona el servicio”. Y, de este modo, hemos dejado Hong Kong para trasladarnos a Macau.

Esta isla está relativamente cerca de Hong Kong y es una excolonia portuguesa donde proliferan los casinos y la mala vida. La llaman Las Vegas asiática.

p1020493El ferry todo un lujo y, realmente, nada que envidiarle a un avión. Tiene primera clase, segunda, te sirven comida y, encima, va rápido como una gacela (sólo una hora). Entre la niebla, el movimiento del barco y la tele me he empezado ap1020496 marear un poco pero, menos mal que la “tripulante Chin” nos ha traído una pasta instantánea de estas que comen los chinos: “noodles con langosta”.

Hemos llegado a Macau, nos han estampado los pasaportes y, al cabo de unos minutos, ya estábamos en la calle. La niebla aquí era ya exagerada: no p10205011se veían ni las casas, ni los coches, nada…

Qué fuerte me ha parecido que esté todo escrito en portugués y en chino. No sé, me encuentro tan lejos de mi casa que, cualquier aproximación cultural así de bestia. me hace sentir aún más raro. La ciudad, en general, parece mucho más “china” que Hong Kong, la gente no habla casi inglés y la combinación de casinos con referentes coloniales pues es, simplemente, sorprendente.

Hemos estado dos horas perdidos intentando buscar el santo hostal que no aparecía ni en mapas ni callejeros ni nada. Intentábamos preguntar a la gente pero se mostraban muy pasivos y, algunos, hasta maleducados. Al final, metiéndonos por callejuelas repletas de luces de neón, ahí estaba:p1020503 “Augusters Lodge”. Y vaya panorama de sitio: la habitación con unos colchones del grosor de una hamburguesa del McDonalds, el lavabo que lo usa toda la familia, los demás huéspedes, bueno…sin comentarios. Fatal! Y además, los dueños, son muy pesados: “si usas el aire acondicionado son 2 dólares más”, “si llegáis más tarde de la 1, tenéis que pedir permiso”…Y eso que sale en la Lonely Planet como hostal número uno, en fin…

p1020519Hemos salido para airearnos después de tanta patraña y el centro de la ciudad me ha encantado. Los paseos, las iglesias, el nombre de las calles y la arquitectura en general te hacen sentir en Portugal. Sin embargo, las luces de neón, los restaurantes y, por supuesto, la gente te recuerda que sigues en China. Yp1020524 si vas dos avenidas al sur del centro y ves todos los casinos y los grandes hoteles, todo cambia de nuevo y no sabes en qué cultura ubicarte. Es una mezcla explosiva…

“Aaron, vamos a cenar a lo grande hoy?” – le he preguntado. “Sure” – contestaba Aarón con los ojos salidos de órbita. Hemos ido a un restaurante portugués muy chulo y, entre el bacalao y el “Mateus” fresquito que me he tomado, me he dado cuenta de lo diferente que estoy p1020527comiendo últimamente y, lo mucho que echo de menos, pues eso…un trozo de bacalao y una buena copa de vino. Hemos cenado y, contentillos, hemos ido de cabeza al “Gran Lisboa, el casino más grande de la ciudad. Madre mía, vaya recinto!…salas y salas de juego con miles de chinos fumando y bebiendo sin parar. El ambiente de humo se mezclaba conp1020528 las risas y los gritos de emoción de los “participantes”. –“Aaron, 20 dólares cada uno y ya…ok?”. Y el plan nos ha salido perfecto porque me han tocado 70 dólares en una máquina y, como no está el horno “pa” bollos, he dejado de jugar. Le he intentado traducir a Aaron: “Más vale pájaro en mano que cp1020536iento volando..” y, al final, nos hemos tomado una cerveza mientras observábamos la gente y la vida en el casino y, como más observaba, más me impactaba. Como el hostal donde estoy ahora…Suerte, o no, el portátil ha vuelto a resucitar. Será que no todo en la vida se basa en el azar? Puede…

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El pequeño Mickey Mouse

febrero 14, 2009

No he podido dejar de ir. Al llegar a Hong Kong y leer sobre las atracciones yhk1 las cosas que ver, me di cuenta que al final del mapa, a mano izquierda, había una pequeña isla con un símbolo del Mickey: “Disneyland Hong Kong”, ponía. Siempre he sido un fanático de los parques temáticos, montañas rusas y atracciones varias. Y tenía la “necesidad” de visitar este parque y ver qué diferencias había con los otros parques Disney. Mientras mis compañeros se acicalaban la dignidad, mi iPod y yo fuimos a dar una vuelta p1020446por la ciudad. Crucé la calle y pude observar lo horrendo que era el edificio donde se ubicaba nuestro hostal. Feo de cojones…! Subí por una calle principal y había mucha gente: ejecutivos, estudiantes, mujeres que te daban panfletos para hacerte masajes, gente cocinando en los restaurantes y, de nuevo, olor a pescados y vapor. La otra sorpresa de la mañana, a parte de nuestro edificio, era la cara con la que me encontré a Aaron por la calle: tenía ojeras para guardar un móvil, se había mojado el pelo y parecía una cría de nutria recién nacida. “Aaron, qué te pasa?” – le pregunté. Se ve que los colchones de la habitación eran duros como una piedra y el pobre bicho no había pegado ojo en toda la noche. “Va, vamos al Starbucks Coffee” – sugerí. Víctor se enamoróp1020447 de una pasta de hojaldre rellena de salchichas y yo, pues intentaba ver mejoras en la cara de Aaron conforme bebía cafeses. Parecía que ya nos encontrábamos mejor y fuimos a coger el metro para ir a Disneylandia. Y nada, hicimos un par de trasbordos mal cruzados y, en unos veinte minutos, ya estábamos delante de la linea Disney. Qué fuertos los trenes: las ventanillas con las caras del Micky, los asientos hechos de la piel de Blancanieves y los sujetamanos p10204531también disneylizados. De repente, cuando todavía estábamos admirando el tren, un sonido de estrellas se oía por todo el vagón: “iiinnnggg, Welcome to Hong Kongp1020457 Disneyland, have a wonderful day”. Salimos del vagón y fuimos andando hacia el parque. El día era gris como una yema rehervida pero, sin embargo, quizá este hecho hacía descender el número de visitantes. Pero no…nos habíamos olvidado de algo: hoy era 14 de febrero y había miles de parejas chinas con ramos de flores indagando por las cercanías del parque. Noooo! Bueno, una vez dentro, parecía que la cosa no era tan grave… -Pero, qué es esto??!! – gritamos. Cuando vi el castillo del parque, sen705261718_2136418_9631 me cayó el alma a los pies: una cosa pequeña y achatada…mi casa p1020460es más alta que el castillo. Empezamos a dar vueltas por el recinto, nos subimos a la Space Mountain, que era la única atracción fuerte del parque, y casi todo lo demás fueron espectáculos y paseos. Al parque le faltaba una zona, no había casi atracciones y Víctor me miraba y decía:” este parque es un quiero y no puedo!”. A la hora de comer hubo una equivocación y pedimos comida para un regimiento y, durante la tarde, estuvimos subiéndonos en las atracciones infantiles para darle un poco de acción al parque! Los chinos se quedaban estupefactos al ver tal espectáculop1020470 pero, total… nadie nos conocía. Salimos del parque sobre las siete de la tarde y tomamos, de nuevo, el metro para volver al centro de Hong Kong. Qué guay, teníamos el síndrome de la p1020483montaña rusa: pies machacados, acaloramiento general y espaldas encorvadas. Todo esto se arregló con una ducha y una cena en un restaurante neochino. Llegamos a un bar, cerca de nuestra casa y, ahí, brindamos por el día y pasamos de San Valentín a San Ballantine’s.

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Una maravilla vertical

febrero 13, 2009

hkAyer ya nos fuimos a dormir sobrepuestos con el skyline de Hong Kong pero, es que hoy, no teníamos ni idea del día de contrastes que nos esperaba.

Intentamos organizarnos en nuestrap1020330 habitación de 4 metros y, mientras uno se duchaba, el otro se metía en la cama y el tercero se iba a la calle. He bajado un rato, he dado una vuelta y, al cabo de 15 minutos, Víctor y Aaron ya estaban esperando en nuestra querida portería. El día estaba soleado pero, lo más fuerte de todo es que ,detrás de la ciudad, hay una montaña enorme y dicen que, desde ahí, p1020342se ven unas vistas espectaculares. También es cierto que  Hong Kong casi siempre está cubierta por una especie de niebla y, por supuesto, si subes a la montaña, pues es bastante probable que lo único que puedas ver es el centro comercial.Pero, no sé, esta niebla le da carácter a la ciudad y, además, me parece muy salvaje al mismo tiempo. Me encanta!

Desayunamos como reyes y volvimos delante de la isla para poder alabar las vistas matutinas! Entre la niebla, los edificios, el mar y el sol, podíamos observar un paisaje de película. Aquí ha empezado una discusiónp1020344 entre Aaron y yo sobre mi preferencia, según él, hacia las ciudades antes que  la naturaleza. Todo se ha aliviado cuando, más adelante, hemos visto los barcos pasar y hemos visitado la Star Avenue que es, ni más nip1020350 menos, como el Boulevard de las estrellas de Hollywood pero con actores y famosos asiáticos. Al final del paseo estaba la estatua de Bruce Lee frente a la ría y hemos seguido andando mientras un hombre me anticipaba una vida de gran fortuna que, después, se ha convertido en un escupinajo cuando me ha pedido dinero.

Decidimos tomar el metro para llegar al centro de la isla y, una vez ahí, flipamos con todos los edificios financieros del HSBC, el banco de Hong Kong. Lo más fuerte es que los billetes del país tienen el logo del banco…qué cosas, eh!

Fuimos a buscar el funicular para subir al “The Peak” (la montaña quep1020377 mencionaba antes detrás de los rascacielos). Nos encontramos con un funicular de madera de 150 años y creo que es el más empinado que he tomado en mi vida. Conforme iba subiendo, la niebla se iba haciendo más y más ep1020372spesa hasta que, al llegar a la cima, lo único que se veía era, pues eso, niebla.Sin embargo, ha estado muy divertido intentar ubicar la ciudad desde el monte…

Pues nada, estuvimos en el centro comercial que había arriba,comimos algo y, más tarde, bajamos de nuevo con el funicular. Y, ale, una vez en el centro, me di cuenta de tres cosas de la urbe: que Hong Kong es unap1020403 megaciudad increíble, que casi no hay blancos y que hay centros comerciales dentro de los rascacielos como rascacielos hay en la ciudad. Respuesta:

p1020429 En lugar de tomar el metro, preferimos tomar el ferry para llegar a nuestra casa, que está al otro lado de la isla. Subimos al barco de madera y el olor a pescado se mezclaba con el de gasoil…el buque arrancó y, poco a poco, veíamos como los rascacielos se iban alejando más y más. Al cabo de unos minutos ya estábamos de nuevo en nuestro barrio, preparados para tomar fotos del anochecer hongkoniano. Allá va:p1020437

img_0003mmDescansados y aseados hemos dado un paseo por nuestro barrio; hemos cenado en una especie de fonda china, donde casi nos han escupido y, más tarde, hemos ido a una tasca a tomarnos unas cervezas. ¡Y cómo gritan los chinos! Creo que ha sido el bar más ruidoso que he estado en mi vida pero, aún así, ha sido interesante ver cómo son en su tiempo libre. Mañana volveremos…

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China chana!

febrero 12, 2009

Hoy, sólo nos quedaba una cosa muy importante de ver en Singapur: elsinho aeropuerto. El aeródromo es considerado el mejor del mundo y hoy hemos tenido la oportunidad de contrastar las ideas. Nuestro vuelo era al mediodía así que, tranquilamente, hemos desayunado, hemos p10202621tomado el metro sin ninguna prisa y, al cabo de poco rato, ya estábamos plantados en el aeropuerto de Singapur. Pues bien…lo del mejor aeropuerto es cierto: todo es lujoso, suelos impecables, jardines botánicos, salas de masajes, teléfono gratis, trenes bala entre terminales, librerias, restaurantes…¡si!.

Hemos facturado nuestras humildes maletas en este vuelo de Jetstarp1020272 dirección Hong Kong. La verdad es que me hacía particularmente ilusión ir a Hong Kong y descubrir un poco más esta ciudad y la cultura que se cuece por los territorios independientes chinos. El vuelo ha sido de tres horas pero, no sé por qué, parece que hayan pasado doce horas de intenso aburrimiento.

“Welcome to Hong Kong”. Parecía mentira que estuviéramos en esa ciudad. Hemos bajado del avión para coger el autobús que nos lleva a la terminal que, no sé por qué, siempre me toca a mí y hemos salido al exterior para tomar un autobús hasta el centro, donde habíamos reservado un pequeño hostal urbano.

p1020299Sólo la llegada a la ciudad ya era impactante: carreteras con muchos carriles, todo escrito en chino y en inglés y, alrededor de la ciudad, muchos edificios delgados pero de una altura impresionante. Poco a poco han aparecido las luces de neón en las aceras de las calles y, al cabo de nada, ya estábamos metidos en el meollo. He tenido la sensación que estabap1020301 entrando en Nueva York, supongo que es por el ancho de los carriles o por las bandas que están en éstos que hacen que el autobús frene y, cada dos metros se oiga: “pum pum” “pum pum”…en fin. Más neón, más neón y letreros en chino. Sin lugar a dudas todo lo que veía alrededor era lo típico que se ve, sobretodo en las películas, de las grandes ciudades asiáticas: los letreros, los rascacielos, las tiendas de comida en la calle, alguna gente con mascarillas…diferente y rompedor.

Ya estábamos en el centro y, al bajar del autocar, una ráfaga de aire cálido con olor a comida china me ha hecho volver a pensar que estaba lejos de casa. Y, si en Hong Kong puede haber gente rara, seguro que todos viven en el edificio donde tenemos el hostal. Se trata del edificio más viejo de toda la ciudad con unos veinte pisos y se accede a través de unos locales donde venden iPhones falsificados, teles de cataplasma y todo tipo de copias raras. Después hay dos ascensores: uno lleva a los pisos pares y el otro a los pisos impares. A eso se le tiene que sumar los 5 ó 10 minutos de cola para tomar este montacargas con cámaras y la “mala gente” que se ve alrededor. Ya nos avisaban la gente del hostal que no nos fiáramos de nadie, que había gente que decía que eran los dueños del hostal pero, realmente, te llevaban a sus casas o a polígonos industriales con el supuesto nombre del alojamiento fotocopiado en la puerta. Pero no…una señora con aspecto viril nos abría las puertas de su pequeña propiedad y nos postraba en una habitación de unos 10 metros cuadrados. “Mira, al menos estamos en el centro” – decía Víctor.

p1020310Salimos, nos dimos cuenta de que la única zona “mala” de la ciudad era nuestra portería y tomamos una callejuela a lap1020442 derecha. “Sushi?”- dije. Y nos comimos un sushi tan bueno que, incluso la Coca Cola, perdió su sabor habitual. Repetimos varios platos y no nos pudimos ir a dormir sin ponernos delante del río para ver el skyline de la isla. No hay palabras.

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