Si el cansancio y el aburrimiento tiene fecha, esa fecha sería 14 de enero de 2009.
Íbamos muy contentos hacia el aeropuerto porque hoy teníanos nuestro vuelo hacia Egipto. No hemos podido aprovechar la mañana por el horario del vuelo (era a las 14.00). Sin embargo, como nos conocemos y conocemos nuestras incidencias, decidimos ir con tiempo a los aeropuertos.Eso sí, paramos a escuchar las mezquitas:
Y hacia allí ibamos, hacia el aeropuerto de Atarkurk en Istambul para embarcar hacia las antiguas civilizaciones. -Qué raro- pensé, ya que nuestro vuelo de Egyptair no salía en los paneles de los aeropuertos! Bueno, eso debe ser porque aún no están preparados los mostradores de facturación…
No, y no lo estaban – Ni los mostradores, ni el avión ni nada…A la 13.00 viene una mujer y nos dice: “Here, here…” Pero cuando vimos la estima del vuelo, desestimamos la idea de la libertad: 21.45!!! Eso significaba que teníamos que estar más de 8 horas en el aeropuerto. Y las pasamos!
El aeropuerto de Istambul tiene controles nada más entrar a la terminal y, si queríamos fumar, teníamos que salir de nuevo y volver a pasarlos. Y sí…creo que nunca antes había pasado por el mismo control tantas veces: no recuerdo si 9 ó 10! Además, ni un enchufe para conectar el ordenador y poder usar el wifi! Sólo había uno detrás de una columna y nos sentamos como dos gatos durante más de 6 horas. Gracias a dios, una mujer de la compañía vio la situación precaria que estábamos viviendo y nos dio unos vales para los restaurantes y los bares. “Al menos, sed no pasaremos” – iba pensando mientras me perdía en la pantalla del ordenador…
Estuve pensando mucho en Turquía, en los días que habíamos pasado en este país y, la verdad, es que me lo he pasado muy bien. El olor a leña de Canakkale, el día de Troya, Istambul y sus mezquitas, los gatos, el olor a cordero…
Creo que esta entrada en Turquía nos ha ido muy bien para introducirnos un poco más en el mundo del islamismo y estar más preparados en Egipto…o no?
Entre una cosa y otra ya estaban tocando las nueve y decidimos ir a cenar con uno de los vales que nos dio la señora de facturación de Egyptair. ¡Qué lujo! – Era el “Maxim’s” del aeropuerto, de madera con tonos selváticos…y, gratis! Bueno…tuvimos que pagar el precio de la espera!
Al cabo de un rato nuestro vuelo salía una hora más tarde pero, al menos, ya
estaban las puertas señaladas. Y hacia allí fuimos, pasamos otro control y, al cabo de un rato, después de haber criticado a toda la tripulación, nos metimos en ese vuelo de Egyptair.
Y durante dos horas llenamos los visados, miramos unos cuantos objetivos indiscretos y comimos una comida…mmmmm….buenísima!!
Al entrar a Egipto quería olvidarme la chaqueta en el avión pero la tomé de nuevo por si acaso. Bajamos hacia la terminal, nos pusieron un visado y ale…a la calle! Salimos, bebimos agua del grifo embotellada y salimos a pelearnos para un taxi!! Y qué pesadilla…pero lo conseguimos! También conseguimos aceptar cómo era el Cairo y el bloque donde estaba nuestro hostal…No tiene descripción.
En la séptima planta de ese coloso casi en llamas estaba el “Wake Up, Cairo”, justo al lado del Nilo y del Hilton. Un chico joven nos abrió la puerta y: sorpresa!!! La persona más
agradable del mundo nos explicó cómo funcionaba todo. Era el dueño del hostal y, gracias a dios, nos hizo sentir como en casa. La única norma era no tirar el
papel del WC en el wáter porque las tuberías de la ciudad son antiguas. Al lado, yacía una cesta para depositarlo :S…Nos fuimos a dormir pero dijo: – en mis manos está la ruta que hareis por Egipto.
Bueno,a ver cómo séra!!!































