Aunque suene cutre, hoy ha sido un día muy especial: nos hemos
despertado a la hora que nos ha dado la gana para descansar de nuestros días locos en Koh Samui. Hemos bajado a la calle, hemos ido a tomarnos un café y, más tarde, hemos ido andando hacia la playa que estaba a unos 300 metros.
Dios mío! Vaya playa!. Krabi está situada al oeste de Tailandia, cerca de Puket y al lado de la isla de Pipi, donde se rodó la película “La playa”. Y, hablando de playas, la que está en Krabi es maravillosa. Hemos ido escalando a través de la montaña y hemos terminado en un pequeño paraíso natural con una arena más oscura, con algunas medusas del tamaño de un
rape pero, en cualquier caso, la playa era una pasada. Y, allí, lejos de la orilla y relajados como pescadillas, hemos estado hablando durante horas en medio del océano con unas aguas cristalinas y viendo como, aún, existen animales dentro de los moluscos que están en la arena: caracolas, almejas, pechinas, cangrejillos que estaban dentro del mar pero vivos e intentando comer nuestros pies confundidos con restos de plácton.
Después de enloquecer con el sitio donde hemos estado, hemos ido a comer unas pissas con salchicha que me han sentado un poco “fuertes” y ,más
tarde, hemos dado una vueltecilla por la ciudad. Mercados,
marcas blancas, elefantes de madera, budas en tenderetes que, al final, les estamos cogiendo cariño. Luego hemos vuelto a la habitación, he escrito lo que faltaba en mi diario y, más tarde, por qué no, hemos vuelto al McDonald’s para comer especialidades neotailandesas. Nuestro
hotel nos esperaba con morriña pero hemos decidido ir a un bar para hablar y para celebrar nuestro último día en Tailandia con algunos barreños llenos de lujuria. Y qué puedo decir
sobre este país? Pues, vamos a ver: Tailandia es maravillosa. Hemos estado en playas que nunca podíamos imaginar, hemos visitado poblados y selvas increíbles, un paraíso natural que no sabíamos que aún podía existir…
La gente nos ha tratado de maravilla: nuestros amigos en Bangkok, las farrucas del hostal, Nikky y su amiga, Jay y sus primas en un bar remoto de una isla…
Tailandia cada vez es más occidental y todo está preparado para el turismo. Hemos conocido tailandeses que, quizá, nos han hecho sentir o ver una Tailandia real y no tan “artificial”. Creo que esta maravilla de país va a ser, en pocos años, un sitio más y más occidental y nosotros quizá hemos ido a bares turísticos, hemos ido algún día a restaurantes occidentales a comer pero, al fin y al cabo, nosotros somos occidentales y, aunque parezca una tontería, los tailandeses han adaptado parte de su cultura a nosotros.
Confieso que este país, su gente, su paraíso me han robado el corazón y sé que algún día volveré. Mañana, tenemos un vuelo a Kuala Lumpur (Malasia) y nos vamos muy contentos sabiendo que, en Asia, hay un país llamado Tailandia que es una maravilla desde todos los puntos de vista. Os lo recomiendo de verdad.






























