Archivos de la categoría ‘Macau’

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Capítulo especial: Llegada a Australia

febrero 17, 2009

Los días, para mí, se basan en mi descanso, es decir, si no duermo en dossydn días, sigue siendo el mismo día para mí. Si? Bueno, estas 48 horas han sido extremadamente locas y llenas de nervios, tensión, planes de última hora y llenas de grandes acontecimientos inesperados: Me desperté encima de la hamburguesa-colchón de nuestro horrible hostal en Macau. Por detrás de la puerta, sólo se oía a “Chikita”, la amiga del dueño del alojamiento, intentando cantar canciones de Beyoncé: “chiri chirichi chichihirú, chara characha Dejavú”. Nos tuvimos que arreglar y despertar porque eran casi las 12 y, si no nos íbamos a esa hora, nos cobraban un plus de somnolencia perezosa. “Aaron, p1020540por favor, vámonos de este reformatorio-hostal porque no aguanto más” – le decía al australiano con unas ojeras infernales. Bajamos a la calle con dos objetivos importantes: comprar al padre de Aaron una camiseta y encontrar una conexión a Internet urgente para comprar un vuelo. Un vuelo, os preguntaréis? Sí…después de Sydney no he comprado ningún vuelo más y no podía entrar en Australia con un vuelo de “sólo ida”. Fuimos andando porp1020544 Macau y esta mañana había muchos estudiantes por la calle, gente que salía de trabajar y, sobretodo, mucho turismo doméstico haciendo fotos de las ruinas de las catedrales portuguesas que, aún mantenían como museos. “Aaron, por favor, necesito comprar el billete de avión, sinó me quedaré en inmigración”. Y decidimos ir a probar suerte en el casino Gran Lisboa, donde habíamos estado ayer por la noche. Entramos, nos sentamos en la cafetería y, por suerte, encontramos Wi-Fi. Y, sí., tenía que comprar el vuelo pero, dónde? No quería volver a Asia, los vuelos a Sudamérica eran muy caros y, como había pensado en un principio, compré el vuelo a Honolulu para p1020568dentro de unos meses. Mi idea era encontrar algo en Australia y poder estar en el país un tiempo pero, será posible?, perderé el vuelo a Hawaii?, lo cambiaré de día? Me iré antes de lo pensado?… Estas son las dudas que ponen la guinda en el viaje y, como dice Aaron, “Whatever…” Después de comprar el vuelo y ver, de nuevo, toda la locura que se movía por ese casino, volvimos al hostal donde, supuestamente, me tendrían que imprimir este billete que acababa de comprar para mostrarlo a las autoridades pertinentes. Estuvimos una hora de reloj para que el dueño del hostal pudiera imprimirnos el dichoso vuelo y, al final, salimos del hostal para no volver jamás. Llegamos al aeropuerto, después de una hora en una carraca de autobús que nos dejó en la terminal de vuelos internacionales. Nuestro vuelo era las 22.30 de la noche y, todavía teníamos tiempo para comer algo y ponernos más nerviosos. Cuando compré este vuelo de Viva Air Macau, apareció en la pantalla del ordenador: “sólo ciudadanos australianos pueden volar con esta compañía”. Yo no soy ciudadano pero pensé: “tengo visado para entrar en el país”. Llegamos al mostrador, la señora miró mi pasaporte, que no se sabe de dónde es porque esta borrado por el roce de los pantalones, puso cara de preocupación yp1020574 dijo: “ok…” Uffffffff….y me dio la tarjeta de embarque. Ni siquiera me preguntó por un vuelo de vuelta… El vuelo parecía un corral sin gallinas, nos miraron las bolsas de mano uno por uno y sacaron todos mis cables con unos guantes de látex. Entramos en el avión y olía mucho a avión, pero mucho. Nos sentamos en unos asientos que parecían de lechería y, poco a poco, nos fuimos aproximando a Oceanía. Estaba muy ilusionado por ir a Australia y Aaron se encontraba mal porque hacía cuatro años que no volvía a su país y no sabía qué se encontraría. Me puse a dibujar con un boli la ciudad perfecta: rascacielos que habíamos visto durante el viaje, torres de comunicación y, p1020585como no, las torres gemelas. A ver si os gusta, sólo tarde 4 horas! “Marc, estamos a punto de aterrizar” – decía Aaron mirando por la ventana. Yo estaba durmiendo y tenía las piernas como un títere encarcarado. El paisaje se veía verde con casas bajas y algunos ríos, tenía lap1020572 sensación que estaba sobrevolando Alemania en lugar de Australia, pero no… Salimos del avión como si nos hubieran metido una paliza, Aaron fue al baño descompuesto por la ilusión y yo, mientras, esperaba en la cola de inmigración. “Hello Marc” – dijo una mujer muy maja y, al cabo de un minuto, me selló el pasaporte y me dijo: “Welcome to Australia”. Nada más, ni preguntas, ni vuelos de vuelta, ni solvencias económicas…nada…Nos pusimos en la cola de cuarentena y, desde unos ordenadores, miraban si se veía congestión o humo dentro de las personas, como unos rayos X. Un señor nos vio en la cola con cara de espárrago y dijo: ale, pasad por aquí y no hagáis la cola…y, nada, salimos a la terminal de llegadas. “Look Marc, my father” – decía Aaron observando a la gente que esperaba en la terminal. A lo lejos, los padres de Aaron esperaban a su hijo que no habían visto desde hacía ya mucho tiempo. Yo los conocí hace dos años más o menos, cuando ellos hicieron una ruta por Europa y pararon en Barcelona unos cuatro días para visitar la ciudad. Kerri es la madre de Aaron, rubia y bajita con cara de buena persona. Danni es su padre, es muy corpulento, con barba blanca y siempre hace chistes. Después de unos p1020578minutos de emotividad, los cuatro nos dirigimos hacia el coche que nos conduciría a la granja de Aaron, que se encuentra en un pueblo llamado Wallacia, a las afueras de Sydney. Empezamos ap1020579 ascender a través de las Blue Mountains, que son unas montañas que, en un día soleado, se ven azules. El día estaba nublado y Aaron se preocupaba: “Marc..el primer día que llegas a Australia, y mira que cielo más nublado…esto no puede ser”. Pero a mí me daba igual, cómo me podía quejar del tiempo, si estaba en Sydney, con una familia que me había “adoptado” por un tiempo, yendo a una granja en las p1020589montañas! Por fin, al cabo de unos 30 minutos, llegábamos a Wallacia y a la casa de Aaron. Vacas, caballos, gallinas y prados verdes nos daban la bienvenida. Kerry, la madre de Aaron, me mostraba la casa y mi habitación. Qué casa!…p1020584 porches, un jardín de oro y yo, en la habitación de invitados, con una cama que tenía un colchón muy apetecible. Tienen un bar en la propia casa, con una mesa de billar y máquina dep1020583 hielo…increíble… Estuvimos hablando horas con los padres de Aaron, mostrándoles algunas de las fotos que habíamos tomado durante el viaje y, por supuesto, bebiendo cervezas australianas y Sauvignon Blanc. “Esta noche iremos al pub del pueblo” – decía Kerry. Más tarde, llegó Taim, el hermano de Aaron, con sus amigos. Y empezaron a hablar y hablar y yo intentaba esforzarme a entender un acento casi incomprensible. Tomamos el coche y nos dirigimos al pub de Wallacia, donde cada noche, los habitantes de la zona, iban a tomarse algunas p1020581cervezas. Y, la impresión fue bastante fuerte: entramos al bar y parecía un ateneo o, bar social, para los que no viven en Barcelona. De fondo, unas cinco pantallas con carreras de caballos y, al final del bar, máquinas tragaperras por doquier. La gente era muy blanca, todos los hombres con gorra y cervezas y, las mujeres, con los labios pintados y arregladas. “Are you the guy from Barcelona, aren’t you” – me decían. “Eres torero en tu tiempo libre?” – No, señora, no he visto nunca un toro…Y se pensaban que, en lugar de ver partidos de fútbol, estaba lidiando toros con mi madre mirándome desde las gradas. Qué fuerte era todo! Quién me hubiera dicho a mí que estaría en ese pequeño bar, en un pueblo de Nueva Gales del Sur conociendo gente que me trataban como si fuera uno más de la familia. Me senté con el hermano de Aaron, sus amigos y gente joven del pueblo y, poco a poco, nos empezamos a conocer. Para mí era como estar en un bar en la América más profunda y la gente me trataba muy bien y todo el mundo tenía algo que decirme: cosas sobre Barcelona, el equipo de fútbol, las cosas que tengo que ver de Australia, cómo de buena esa la comida en el país…Me sentía bienvenido. Nos comimos unos entrecots enormes y, más tarde, nos sentamos todos juntos bebiendo whiskeys como en los viejos tiempos, decía Kerry. También jugábamos en una especie de lotería electrónica que salía en las teles del bar y apostando carreras de caballos. Acabamos bastantep1020580 tocados pero, al menos, mañana tenía todo el día para dormir en un sitio tranquilo, sin nervios, sin check outs, sin maletas. Me acosté en mi súper cama y me sentí muy bien ,pensando que estaba en Australia y la bienvenida que, la familia de Aaron y sus amigos, nos habían preparado.

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Macau: Las Vegas de Asia

febrero 15, 2009

macauEsta mañana había tanta niebla que era imposible vernos las caras. Las calles estaban totalmente cubiertas en Hong Kong pero, como ya he dicho, le da un toque muy característico a la ciudad. Vaciamos nuestra habitación de chatarra y, como no teníamos demasiado espacio, lo hemos tenido que hacer por turnos. Yo, que soy el que me he despertado más tarde, me hep1020485 quedado preparando el equipaje mientras Aaron y Víctor me esperaban en el Starbucks. Hoy era día de despedidas ya que Víctor se iba de nuevo hacia Málaga y Aaron y yo íbamos a tomar un ferry hacia Macau.

Nos hemos despedido de Víctor y nosotros hemos tomado el metro hacia la estación marítima. ¡Sorpresa!…hay tanta niebla que ninguno de los barcos salen hasta las cinco de la tarde, y era la 13.00. Pues nada, todo cancelado y nosotros, como no sabíamos qué hacer y dónde caernos muertos, hemos entrado a otro Starbucks para leer y yo, pues a escribir la gaceta. Pero no…elp1020488 peor de los presentimientos había pasado a ser una condición: mi portátil no funcionaba de ninguna de las maneras. Cierto es que la computadora ya tiene unos años pero, no sé, siempre ha sido muy fiel a mí. He empezado a desesperarme y a mirar alrededor del centro comercial para ver si podía encontrar una tienda de portátiles (a qué niveles puede llegar el ser humano…). Finalmente, me he relajado y he pensado: “Ya encontraré la manera sin gastarme ni un duro”.

La verdad es que la mañana se estaba haciendo ya pesada: la gentep1020486 durmiéndose en las sillas, la niebla cada vez más espesa y la estación marítima plagada de almas enfadadas e impacientes. Total, que nos hemos levantado y hemos ido a ver qué pasaba con los barcos. Hemos preguntando a un hombre y nos ha dicho: “pasad, pasad, que ya funciona el servicio”. Y, de este modo, hemos dejado Hong Kong para trasladarnos a Macau.

Esta isla está relativamente cerca de Hong Kong y es una excolonia portuguesa donde proliferan los casinos y la mala vida. La llaman Las Vegas asiática.

p1020493El ferry todo un lujo y, realmente, nada que envidiarle a un avión. Tiene primera clase, segunda, te sirven comida y, encima, va rápido como una gacela (sólo una hora). Entre la niebla, el movimiento del barco y la tele me he empezado ap1020496 marear un poco pero, menos mal que la “tripulante Chin” nos ha traído una pasta instantánea de estas que comen los chinos: “noodles con langosta”.

Hemos llegado a Macau, nos han estampado los pasaportes y, al cabo de unos minutos, ya estábamos en la calle. La niebla aquí era ya exagerada: no p10205011se veían ni las casas, ni los coches, nada…

Qué fuerte me ha parecido que esté todo escrito en portugués y en chino. No sé, me encuentro tan lejos de mi casa que, cualquier aproximación cultural así de bestia. me hace sentir aún más raro. La ciudad, en general, parece mucho más “china” que Hong Kong, la gente no habla casi inglés y la combinación de casinos con referentes coloniales pues es, simplemente, sorprendente.

Hemos estado dos horas perdidos intentando buscar el santo hostal que no aparecía ni en mapas ni callejeros ni nada. Intentábamos preguntar a la gente pero se mostraban muy pasivos y, algunos, hasta maleducados. Al final, metiéndonos por callejuelas repletas de luces de neón, ahí estaba:p1020503 “Augusters Lodge”. Y vaya panorama de sitio: la habitación con unos colchones del grosor de una hamburguesa del McDonalds, el lavabo que lo usa toda la familia, los demás huéspedes, bueno…sin comentarios. Fatal! Y además, los dueños, son muy pesados: “si usas el aire acondicionado son 2 dólares más”, “si llegáis más tarde de la 1, tenéis que pedir permiso”…Y eso que sale en la Lonely Planet como hostal número uno, en fin…

p1020519Hemos salido para airearnos después de tanta patraña y el centro de la ciudad me ha encantado. Los paseos, las iglesias, el nombre de las calles y la arquitectura en general te hacen sentir en Portugal. Sin embargo, las luces de neón, los restaurantes y, por supuesto, la gente te recuerda que sigues en China. Yp1020524 si vas dos avenidas al sur del centro y ves todos los casinos y los grandes hoteles, todo cambia de nuevo y no sabes en qué cultura ubicarte. Es una mezcla explosiva…

“Aaron, vamos a cenar a lo grande hoy?” – le he preguntado. “Sure” – contestaba Aarón con los ojos salidos de órbita. Hemos ido a un restaurante portugués muy chulo y, entre el bacalao y el “Mateus” fresquito que me he tomado, me he dado cuenta de lo diferente que estoy p1020527comiendo últimamente y, lo mucho que echo de menos, pues eso…un trozo de bacalao y una buena copa de vino. Hemos cenado y, contentillos, hemos ido de cabeza al “Gran Lisboa, el casino más grande de la ciudad. Madre mía, vaya recinto!…salas y salas de juego con miles de chinos fumando y bebiendo sin parar. El ambiente de humo se mezclaba conp1020528 las risas y los gritos de emoción de los “participantes”. –“Aaron, 20 dólares cada uno y ya…ok?”. Y el plan nos ha salido perfecto porque me han tocado 70 dólares en una máquina y, como no está el horno “pa” bollos, he dejado de jugar. Le he intentado traducir a Aaron: “Más vale pájaro en mano que cp1020536iento volando..” y, al final, nos hemos tomado una cerveza mientras observábamos la gente y la vida en el casino y, como más observaba, más me impactaba. Como el hostal donde estoy ahora…Suerte, o no, el portátil ha vuelto a resucitar. Será que no todo en la vida se basa en el azar? Puede…

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