Estamos a punto de salir de Rusia y quería
hablar sobre algunos aspectos de lo que me ha parecido, en general, este país. Después de que nuestra tubería de la pica haya reventado, creo que me siento más relajado para comentar un poco más a fondo.
En primer lugar debo confesar que las dos ciudades me han gustado mucho. Quizá me ha sorprendido mucho más Moscú ya que no tenía referencias de ella. San Petersburgo, sin embargo, también me ha gustado pero me parece mucho más europea, a nivel arquitectónico, social…
Los rusos en general nos han tratado muy bien y nos han ayudado en todo lo
posible: los apartamentos, las compras de billetes, los supermercados. Ahora, eso sí, para sacarles una mínima sonrisa, no sé que se tiene que hacer. Las caras impactan cuando llegas y, hasta el día de hoy, he observado que hay tres tipos de cara; la gente rubia – ojos azules, tipo alemanes del norte; otro tipo más moruno, parecido a un perfil rumano-búlgaro y, el tercer tipo son los rusos del este, que son asiáticos pero muy morenos de piel (de la zona de Siberia). No van demasiado abrigados, mientras nosotros parecemos bolas de ropa. Supongo que no lo deben entender, igual que no entienden por qué visitamos Rusia y por qué no hablamos ni una palabra de su lengua. Creo que realmente les parecía imposible que no habláramos nada de ruso y que estuviéramos de visita en Moscú. Rusia tiene un potencial turístico muy elevado y no lo han querido vender, al contrario. El visado de turista nos ha costado unos 100 euros, más un registro especial que DEBES hacer al llegar, del que tienes que abonar unos 40 euros más. Si no lo tramitas, no puedes salir del país.
En general todos los sitios están llenos de gente y todo lo que son tiendas y establecimientos abren hasta las 23 de la noche. Eso me sorprendió mucho, así como la “pachorra” que llevan algunos camareros, cajeras, dependientes en general… No hablan ni una palabra de inglés, en Moscú. En San Petersburgo y, por proximidad a Europa, hablan más inglés e incluso las cartas de los restaurantes también lo están. Y, hablando de restaurantes, también me ha sorprendido que haya tantos y que abran hasta tan tarde. Leí
que Moscú tenía más restaurantes abiertos 24 horas que Nueva York ,y es posible. Se comen mucho unos bollos que dentro pueden llevar dulce (sobretodo mermeladas) y otros salados (patatas, cremas). Pepsi está por todos los lados mientras que Coca Cola…muy poquita. La marca Coca Cola tampoco está escrita en cirílico, como hace unos años atrás. Otro tipo de establecimiento que abre 24 horas son los supermercados y tiendas de cámaras de fotos y móviles. No me preguntéis por qué pero siempre están abiertos.
Las iglesias que tienen son con perfiles ortodoxos y tienen otro tipo de cruz
parecida a la de Caravaca. Casi todas estas iglesias y catedrales tienen imágenes de Cristo pintadas en la pared y, en muchas de ellas, hay tumbas de zares y personajes históricos. Varias de estas iglesias son blancas con las cúpulas doradas y pequeñas cruces en lo alto No he visto a mucha gente en las iglesias pero, la que he visto, he notado que se santigua de una forma diferente y con más movimientos.. La arquitectura también me ha sorprendido pues me esperaba gran parte de la ciudad con un estilo soviético-berlinés que no he encontrado. Supongo que en las afueras será diferente.
Gracias a Dios que cuando era más niño aprendí un poco de cirílico y cómo traducirlo a carácter romaníco. Este hecho nos ha ayudado mucho a la hora de guiarnos, por ejemplo, en el metro y en el momento de pedir en los restaurantes o guiarnos por las calles. Y ,siguiendo con el Metro, sobretodo el de Moscú es una pasada. Los trenes pasan cada minuto y, de las veces que bajamos, nunca tuvimos que esperarnos en el andén. Creo que es uno de los
mejores sistemas de metro que he visto nunca. Las estaciones con correspondencia (trasbordo) cambian de nombre según la línea que se tome y eso, en ocasiones, nos provocaba dolores de cabeza. Las estaciones son muy profundas: metros y metros tiene uno que bajar, por largas escaleras automáticas, para llegar al andén.
En Rusia, la música que siempre se escucha es el tecno pop y el dance. A mí me gusta bastante este rollo Modern Talking, CC Catch y todo lo que son los clásicos Dance de toda la vida. Así que por eso no hubo ningún problema en ningún bar.
Por el tema de los souvenirs y tal, si que venden muchas ninoshkas, camisetas, pero no hay ni una sola postal en ambas ciudades. Tampoco vi ni un solo buzón ni correos ni nada relacionado con el envío.
Tema de salir y tal, pues las entradas de los sitios a los que fuimos no eran caras, normalmente no se paga el guardarropa o, simplemente, se paga muy poco. La gente no bebe tanto vodka como me pensaba y el precio de las copas podrían estar a la altura de Barcelona o más.
Mucha gente nos avisaba que no nos fiáramos de la policía ni de nadie que nos pidiera dinero por cualquier cosa. He llegado a la conclusión que todos los “problemas” que pudiéramos tener, se arreglan con dinero (pérdida de tickets en guardarropa, colarnos en las entradas de los museos…).
Sobre el tema del tiempo y de la temperatura, no hay duda de que en Rusia hace mucho frío en invierno pero no me arrepiento de haber ido en esta época, al contrario. Creo que el hecho de que esté nevado y haga mucho frío te transporta más a su cultura en general.
Me ha gustado mucho el impacto social que me ha provocado este país y, desde mi punto de vista, con saber una base mínima de la ortografía cirílica, tener un poco de paciencia con los visados e ir tranquilo y sin miedo por los sitios, estas dos ciudades se pueden visitar muy bien y sin problemas. Tengo en cuenta que he ido con dos acompañantes de lujo!
Me voy muy contento de Rusia, os lo recomiendo.
























