Archivos de la categoría ‘Queensland’

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Nalgas magulladas

marzo 15, 2009

turkQué día más bonito! – pensaba…. Parecía que los restos del tifón ya habían desaparecido de Queensland. La humareda de bacon con huevos ya se podía oler desde el primer piso. El tío de Aaron entró a mi humilde habitación y me ofreció un sándwich repleto de manteca, bacon y ricino. -Toma!! No quieres estar gordo como nosotros? – me decía mostrándome sus negros dientes a causa de la cafeína. – Venga…ponte la muda, lávate la picardía y coge una gorra: hoy, nos vamos a pescar!

p1030606 La casa de los tíos de Aaron parecía un tanatorio: gente entrando, saliendo, cafés por ahí, el primo limpiaba el barco y las motos acuáticas, la madre comía huevos mientras fumaba… Salimos de la casa y el tractor, arrastraba el barco y a la familia Quinn al completo! Lap1030612 madre de Aaron me iba comentando el número de peces que había pescado durante su juventud, Danny me contaba anécdotas de alta mar y Aaron estaba entretenido mirándose las pezuñas que, a causa de la sal, habían tomado un color rocambolescamente amarillo. Por fin el tractor, el barco, los primos, las perras y la familia Quinn llegaron a pie de costa. El día era soleado y las alertas sobre tiburones estaban por toda la playa. Sin embargo, hay rejas enormes con bastante espacio para poder bañarse sin inesperados mordiscos. Pero yo me bañé en la playa normal porque aún tengo un seguro y, por cada amputación, te dan un dineral… Nos metimos en el barco, ellos p1030621se pusieron cremas, yo me puse cómodo y, mientrasp1030636 navegábamos, íbamos preparando las cañas. Enroscábamos unas gambas, introduciendo el anzuelo por el entresuelo del animal y las echábamos al mar. Todo este acto, se veía interrumpido por un sonido: “ni nii niii”. “-¿Qué eso que suena?”- dijo mamá Aaron apoyando la mano en el volante.p1030634 -”Es un GPS de pescados. Cuando suena, indica que hay más de 20 peces alrededor y, si miras la pantalla, verás el tamaño de éstos” – dijeron los comandantes. ¡Qué fuerte cómo la tecnología ha llegado al arte de la pesca! Y nada: el aparato iba sonando y nosotros íbamos pescando pero teníamos que devolver los ejemplares al mar ya que eran demasiado pequeños. Volvimos a la playa con las manos vacías y con aroma a gamba y nos sentamos a esperar que el primo de Aaron arreglara las motos de agua. En ese momento tuve un momento de recuerdos infernales: hace 4 años me fui con mi jefa de NY, Angelica, a hacer una ruta por las Bahamas pero ,alquilamos una moto de éstas, una ola nos arrolló y salimos despedidos 10 metros…sólo fue divertido p1030651explicarlo….hehehe “Marc, ponte el chaleco que te voy a dar un tour mar adentro…” – dijo el primo con sonrisa malévola. Me subí a la moto y sólo pude mantenerme agarrado 4 minutos: velocidad máxima, curvas cerradas y movimientos bruscos… Y yo, metiéndome tortazos con la moto hasta que salí despedido unas millas. Y, así…hasta que en una de las curvas, cogí al primo de Aaron por la espalda y dije: si intentas hacerme caer de nuevo, te caes tu también, vale? Y, de este modo, los dos salimos despedidos de la moto ,con tal mala suerte, que me cayó encima y me hizo que me sangrara la nariz… En ese momento me acordé de los tiburones que había en la zona y yo,sangrando como un cerdo en alta mar. Fui nadando hacia la orilla que estaba a 10 minutos pero, como llevaba salvavidas, tampoco me cansé demasiado. Descansé un rato ya que tenía la presión alta de tanta sal que había tragado y, de nuevo, fui hacia el agua a ver qué se cocía. “Qué es esa piscina de niños con una cuerda?” – le pregunté al tío dep1030652 Aaron. “No es una piscina. Es una barquita hinchable en la que te subes y la moto acuática te va arrastrando con la cuerda. Quieres dar un paseo? e imbécil de mí, acepté. El hombre me dijo que me pusiera bocarriba encima de la barca inflable y le dio motor a la moto. Observé con agonía la velocidad con la que la cuerda iba entrando al mar, me agarré del bote y pensé: “no”. La barca subía 2 metros y rebotaba en el mar. Me estaba dando tantos golpes en mi trasero que mi cuerpo salía del barco, sumando todo el agua que estaba tragando por las olas que producía la moto, más las heridas de las manos por intentar sujetarme a la barca, os podéis imaginar. “st…sto..stop” – iba gritando yo. Pero nadie me oía. De repente, vi que la moto daba una curva muy pronunciada y…mi bañador y yo salimos disparados hacia el cielo. Lo que dolió más fue el golpe en el agua. Llegué a la orilla, donde todo el mundo estaba bebiendo refrescos y la familia me decía: – “¡Ay!, siempre haciendo novatadas mi marido…”

¡Qué familia más graciosa,eh! Me pasé el resto del día en la playa y untándome reflex por todo el cuerpo, pero sobretodo, en mis nalgas magulladas.

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Fieras en alta mar

marzo 14, 2009

El segundo día en Queensland amaneció con dos cosas obvias: había salidoqueens1 un sol de justicia y mi columna pasó de ser vertebral a gelatinosa. Aaron, como que se caracteriza por ser muy buen anfitrión, me cedió el colchón más pequeño que había en toda la casa y he dormido como un cadáver: con las manos sobre mi pecho.

A pesar de eso, hoy ya he comprado todos los billetes para mi viaje a Melbourne la semana que viene… Ya veremos lo que puedo ver del país porque, para quien no lo sepa, Australia es más grande que australia-europeEuropa. Os paso un mapa de situación a la izquierda… Bueno, a lo que íbamos. Hoy hacía mucho más sol y todo parecía más australiano: el bacon del desayuno, las motos acuáticas, los canguros se tostaban en el sol…El día, por eso, tomaba otra forma. Esta mañana iríamos a ver a otro hermano de Danny, el padre de Aaron y, por la noche, asistiríamos a una fiesta que se celebraba en un barco. La cosa no pintaba mal, así que me tomé una buena ducha y me puse mi champú para caballos para blanquearme el pelo.

Tomamos las maletas, nos metimos en el coche y, al cabo de un ratito nos plantamos en la casa de Bruce. El porche de la casa ya olía a alcohol: sólo había hombres con barbas blancas, mujeres mastodónticas con gafas de sol y parecía que aquella situación llevaba así bastantes horas. Me presentaron a los tíos de Aaron,keno_narrowweb__300x4980 bebimos unas Coca Colas y, al cabo de un rato, fuimos a otro “pub” que, por lo que he visto, en Australia son muy típicos: comida a saco, máquinas tragaperras de diseño, apuestas de KENO (la lotería oficial del país) y, por supuesto, alcohol. Estuvimos comiendo con vistas al mar, yo me miré la guía de Australia, hablé con la tía chunga de Aaron (que se había traído dos botellas de vodka de su casa para ir dándole sorbitos durante el día) y me comí unos buenos spaghetti a la marinera.

Más tarde, revolvimos a tomar nuestro auto y llegamos a un pequeño motel de p1030580carretera, a pocos kilómetros de la playa. Me encantan los moteles…no sé… Bueno, nos despojamos de sal y malos augurios y, mientras la familia Quinn dormía como pequeños diablos, yo me fui a la piscina a tomarme un baño de verano. Me rocié la cara con manteca de cacahuete para poder aprovechar más el sol y, mientras dormía y descansaba en el agua, las horas iban pasando. Demasiado calor…. “Marc, ponte algo de ropa hombre” – me decía la abuela de Aaron.

Sí, no os he comentado que los abuelos de Aaron también estaban en el motel pero en otra habitación, claro. La tarde estaba distraída: yo enseñaba a la abuela cómo funcionaba el Google Maps, Kerry y Danny estaban tomándose cafés en el exterior, Aaron y su pelo de estropajo seguían durmiendo…parecía perfectamente el día de Santa Tecla. Una ducha bien fresca y un poco de desodorante de sardinas, me dieron el punto perfecto para pasar una gran velada en alta mar… Tomé 12 kg de cervezas porque Aaron, pobrecillo, tenía las manos ocupadas fumando y, p1030561con una buena sonrisa y un poco de chulería occitana, entré en el barco. Ahí había de todo: abuelas, abuelos, adultos, niños, adolescentes, primos, hermanos…Es muy fuerte que en este país todo el mundo este involucrado en las fiestas: ¿será por que todo el mundo bebe sin importar la edad? Los abuelos beben vodkas en botellines, los adultos beben como los jóvenes y, los jóvenes beben más que los jóvenes de nuestro país. Es todo como un pez que se p1030570muerde la aleta…Pues bien…la fiesta era para los dos primos de Aaron: Mia y Charlie que cumplían 21 años. El barco no era un barco: era una especie de ferry para coches y, la verdad es que, en lugar de un buque, parecía estar en una central petrolífera. Un DJ y unos altavoces estaban en la entrada del barco y, como os podéis imaginar, todo lo demás era una pista gigante y, en los rincones, pues había neveras con una señal: “BYO” (Bring your own alcohol). La música empezó a sonar y la multitud bailaba, comía “Domino’s Pizza” y bailaba como si se tratase un Fin de Año cutre. Nosotros estuvimos con nuestro whiskey, bailando las canciones que más nos gustaban y hablando con la gente que estaba alrededor. La tía de Aaron ya se había terminado las botellas de vodka, la gente iba doblada y los lavabos olían a ácido: la fiesta se estaba p1030576terminando. A las 11 de la noche, después de que los críos hubieran soplado las velas, salimos del barco y nos metimos en la discoteca del pueblo, padres de Aaron inclusive. Nos pasamos como un par de horas en la barra del bar criticando a toda la familia y, cuando ya tocaban las 3 de la madrugada, Aaron y yo volvíamos al motel (no sin antes darme un baño “prohibido” en la piscina). “Venga…son las 9…es muy tarde ya” , decía Kerry con cara de circunstancia. No puedo con los horarios de Australia, os prometo que no puedo…He estado en varios países ya pero, de la forma que se vive aquí, no creo que jamás pudiera acostumbrarme. Y, a las 9:10, salimos del motel con cara de camello para pasar el día en casa de Bruce (el tío de Aaron).

p1030594Era domingo, sí…y no hice nada más que mirar canguros que saltaban por el césped, bañarme en la playa y, por supuesto, comer en las barbacoas que se iban preparando durante el día. Relajación dominical. Más tarde, tomábamos de nuevo el coche para ir a casa de la primera tía de Aaron, donde habíamos dormido el primer día en ese colchón tan cómodo y elegante. A ver cómo dormiré hoy!?

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Hura, canes y canguros

marzo 13, 2009

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Perdón por la demora pero las conexiones de Internet empiezan a empeorar en el norte del país.

Arroz hervido. Sólo me apetecía comer arroz hervido con tortilla cuando me he levantado. Eran las 4 de la mañana y hoy, por fin, empezaba la ruta por Australia. En estos Últimos días no han pasado grandes cosas: kuttles, la perra de los abuelos de Aaron ha venido a vivir conp1030474 la familia Quinn; hemos ido a la oficina de inmigración para regularizar mi estado en el país, hemos ido a visitar un mirador precioso donde se ve el valle de las Blue Mountains y el río y, por último, ayer hice croquetas de jamón!

He estado horas para reorganizar la mochila (ya casi lo había olvidado) y, al final, he tenido que deshacerme de algunas cosas para cerrarla. ¡Parece mentira, la de porquería que puede generar y guardar el ser humano…! Bueno…que estaba la maleta cerrada, que eran las 4 de la mañana y que me apetecía arroz hervido. Sin embargo, como nos teníamos que ir al aeropuerto, no me ha dado tiempo de cocer nada y me he conformado con un yogur Yoplait de cheesecake. Ole! -”Pero dónde vamos? – os preguntaréis muchos de vosotros. Pues bien: meses atrás, Kerry (la madre de la célula aaronil) reservó unos billetes de avión para ir a Queensland y pasar unas semanas por la Golden Coast, los arrecifes de coral y Frasier Island, en el noreste del país.. Pero, qué ha pasado? Pues que un huracán lo ha devastado todo esta semana pasada y están las playas hechas unos zorros.

A pesar de los tifones, hemos cogido el coche, nos hemos montado con resignación vacacional y hemos ido tarareando canciones country… A lo lejos, el rancho de la familia Quinn se hacía más y más pequeño! – Adiós Wallacia ,adiós! – iba pensando yo…

p10305001Aún no había amanecido y el coche nos iba desplazando hacia la terminal de vuelos domésticos del aeropuerto de Sydney. Mamá y papá Quinn iban por delante nuestro, facturé mi “ligero” equipaje y bañamos nuestro sueño en un buen capuccino. Anduvimos por el aeropuerto y, al cabo de un ratito, embarcamos en el vuelo de Jetstar dirección Queensland. Dejamos Sydney y empezamos a balancearnos violentamente a causa de lap1030502 resaca de un huracán que todavía estaba algo activo. “Por qué he tenido que coger este vuelo?-me lamentaba mientras nos incorporábamos en el asiento para posibles aterrizajes de emergencia.

El avión bajó unos metros y pudimos observar lo que el huracán habíap1030505 causado: inundaciones, anegaciones y destrucción… Todo esto en un ambiente grisaceo y tempestuoso. En fin… Bajamos, gracias a Dios, de la nave y tomamos un coche de alquiler para trasladarnos a casa de la tía de Aaron, que vivía en Turkey Beach, a un par de horas del aeropuerto, al norte de Queensland. Y llegamos a un pueblo de pescadores tomado por canguros. Sólo había canguros y unos 20 habitantes. Salimos del coche y una mujer con aspecto hombruno y con un cigarro en la boca nos recibía sin ningún tipo de sonrisa. Saludó a su hermano, a Kerry y Aaron sin demasiado entusiasmo, nos hizo descalzarnos y nos dejó entrar en su casa colgante… Unp1030514 hombre y una chica rubia entrada en carnes salieron de la casa: eran el tío y la prima de Aaron. Todos en esa familia se dedican a la industria del aluminio y, como hablaban de cosas suyas, me puse a jugar con una perra obesa blanca. Al comentarles: “este perro está muy gordo,no?”, la mujer se giró y me dijo: “no”. Empezó a llegar más gente: los abuelos p1030516paternos de Aaron, otra tía aún más farruca y vecinos, parientes… “Tú nunca has visto un canguro?”- me dijo una de las tías de Aaron. -No señora, en mi país sólo hay camellos y pobreza…” Cogió un tractor, nos subimos todos: los abuelos, las tías, la prima oronda y nos bajamos al cabo de 40 segundos. “Para eso cogen un tractor?” Y nada…los hijos de Australia estaban ahí, jugando, comiendo hierba y, de vez en cuando, se me quedaban mirando fíjamente. “¡ no te acerques tanto que dan patadas, y en este pueblo no hay hospitalesp1030538 p1030518!”-gritaba la tía de Aaron cinco metros por detras de mí. Volvimos a esa casa colgante y los hombres se pusieron manos a la obra para preparar la barbacoa. Aaron, su prima y yo jugamos a juegos de bilar típicos australianos. Y más cervezas, más vinos…

p1030545La familia al completo estaba sentada en la mesa de la casa. Una fuente de cerdo y ternera se posó en la mesa y los ketchups, las mayonesas y las salsas barbacoas pusieron color a una fiesta que, cada minuto que pasaba, me sorprendía más. La perra empezó a vomitar pan de ajo y la prima de Aaron que, se levantó del sofá con dos salchichas en la boca, cogió a la perra y la metió en el horno: “te quedas ahi, asquerosa!!!! – gritaba desconsoladamente mientras se tomaba el vino directamente de la botella. “Fucking disgusting dog” iba repitiendo todo el rato, y así, la colega se bebió dos litronas de vino blanco. “No puedo mas estar en esta casa! -gritaba tocándose el pelo y acalorada. Tomó una nevera portátil, la llenó de hielo, introdujo 24 cervezas y nos fuimos con ella a una supuesta playa fantasma que nadie sabía que existía. De pronto, otra chica rubia escotada hasta las rodillas apareció de la nada y no paraba de decir gritando: “por dios, necesito beber hoy…”. La prima de Aaron cogió el 4×4 y nos introdujimos, literalmente, en un bosque. El coche se iba tambaleando de tal modo que yo me iba dando golpes con elp1030549 techo del coche. Llegamos a una playa espectacular, no por arenas blancas ni aguas cristalinas, sino que era totalmente salvaje y el sonido del oleaje se mezclaba con el de los grillos que ocupaban los árboles. El sonido de la naturaleza se veia p10305561reflejado por unas estrellas impresionantes que daban el toque final a la experiencia. Nos bebimos unas cuantas cajas de cervezas y, al cabo de una hora, la prima de Aaron nos dejaba en casa donde, una bonita intrusa nos daba la bienvenida a la habitación.

Esto es Queensland.

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