Archivos de la categoría ‘Singapur’

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China chana!

febrero 12, 2009

Hoy, sólo nos quedaba una cosa muy importante de ver en Singapur: elsinho aeropuerto. El aeródromo es considerado el mejor del mundo y hoy hemos tenido la oportunidad de contrastar las ideas. Nuestro vuelo era al mediodía así que, tranquilamente, hemos desayunado, hemos p10202621tomado el metro sin ninguna prisa y, al cabo de poco rato, ya estábamos plantados en el aeropuerto de Singapur. Pues bien…lo del mejor aeropuerto es cierto: todo es lujoso, suelos impecables, jardines botánicos, salas de masajes, teléfono gratis, trenes bala entre terminales, librerias, restaurantes…¡si!.

Hemos facturado nuestras humildes maletas en este vuelo de Jetstarp1020272 dirección Hong Kong. La verdad es que me hacía particularmente ilusión ir a Hong Kong y descubrir un poco más esta ciudad y la cultura que se cuece por los territorios independientes chinos. El vuelo ha sido de tres horas pero, no sé por qué, parece que hayan pasado doce horas de intenso aburrimiento.

“Welcome to Hong Kong”. Parecía mentira que estuviéramos en esa ciudad. Hemos bajado del avión para coger el autobús que nos lleva a la terminal que, no sé por qué, siempre me toca a mí y hemos salido al exterior para tomar un autobús hasta el centro, donde habíamos reservado un pequeño hostal urbano.

p1020299Sólo la llegada a la ciudad ya era impactante: carreteras con muchos carriles, todo escrito en chino y en inglés y, alrededor de la ciudad, muchos edificios delgados pero de una altura impresionante. Poco a poco han aparecido las luces de neón en las aceras de las calles y, al cabo de nada, ya estábamos metidos en el meollo. He tenido la sensación que estabap1020301 entrando en Nueva York, supongo que es por el ancho de los carriles o por las bandas que están en éstos que hacen que el autobús frene y, cada dos metros se oiga: “pum pum” “pum pum”…en fin. Más neón, más neón y letreros en chino. Sin lugar a dudas todo lo que veía alrededor era lo típico que se ve, sobretodo en las películas, de las grandes ciudades asiáticas: los letreros, los rascacielos, las tiendas de comida en la calle, alguna gente con mascarillas…diferente y rompedor.

Ya estábamos en el centro y, al bajar del autocar, una ráfaga de aire cálido con olor a comida china me ha hecho volver a pensar que estaba lejos de casa. Y, si en Hong Kong puede haber gente rara, seguro que todos viven en el edificio donde tenemos el hostal. Se trata del edificio más viejo de toda la ciudad con unos veinte pisos y se accede a través de unos locales donde venden iPhones falsificados, teles de cataplasma y todo tipo de copias raras. Después hay dos ascensores: uno lleva a los pisos pares y el otro a los pisos impares. A eso se le tiene que sumar los 5 ó 10 minutos de cola para tomar este montacargas con cámaras y la “mala gente” que se ve alrededor. Ya nos avisaban la gente del hostal que no nos fiáramos de nadie, que había gente que decía que eran los dueños del hostal pero, realmente, te llevaban a sus casas o a polígonos industriales con el supuesto nombre del alojamiento fotocopiado en la puerta. Pero no…una señora con aspecto viril nos abría las puertas de su pequeña propiedad y nos postraba en una habitación de unos 10 metros cuadrados. “Mira, al menos estamos en el centro” – decía Víctor.

p1020310Salimos, nos dimos cuenta de que la única zona “mala” de la ciudad era nuestra portería y tomamos una callejuela a lap1020442 derecha. “Sushi?”- dije. Y nos comimos un sushi tan bueno que, incluso la Coca Cola, perdió su sabor habitual. Repetimos varios platos y no nos pudimos ir a dormir sin ponernos delante del río para ver el skyline de la isla. No hay palabras.

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Esta isla es temática

febrero 11, 2009

singNada más despertarme no sabía si estaba en un hostal o en un féretro. La habitación era tannn pequeña que me tuve que cortar las uñas antes de acostarme pero la cama, sin embargo, era cómoda. El servicio también era gracioso porque no había diferencia entre la ducha y el wáter: se hacía todo en el mismo sitio, en un espacio más pequeño que un probador del Zara. Pero tambiéndscf1478 nos duchamos y, al cabo de un rato, nos dirigimos a visitar la ciudad. Es una ciudad muy muy verde, con estatuas coloniales, grandes extensiones pero no la veo tan “fría” como Kuala Lumpur.dscf1467Estuvimos afilándonos los dientes mirando ordenadores y enriqueciendo nuestras mentes en tiendas de DVD’s y música. Bajamos por la calle principal, estuvimos mirando todas las oficinas bancarias de la ciudad, llegamos a la Marina con sus teatros y empezamos a ver nubarrones negros que se acercaban con malicia. “Vamos al Häagen Dazs mientras” – dijo Aaron con cierta pasividad. Estuvimos comiendo unos helados mientras fuera llovíadscf1498 como en la selva…una humedad constante y un olor a tierra mojada que me recordaba que estaba lejos de mi casa. Seguimos caminando por este centro comercial y nos dimos cuenta que toda la ciudad está conectada subterráneamente, es decir, que toda la ciudad es un centro comercial por debajo. Allí hay de todo y, como estábamos un poco lejos del barrio hindú, pues decidimos dscf1500tomar el metro. El metro de Singapur se regía a las normas de la ciudad: limpieza, facilidad y servicio excelente. Llegamos a la pequeña India y ahí todo era diferente. La gente tenía la piel ceniza, los restaurantes eran diferentes, había un olor a incienso constante y la gente estaba o bien en el bar mirando la telenovela, o bien en los templos entregados a su religión. Nos descalzamos, vimos dscf1514dscf1524algunos de los templos y nos dimos una vuelta por el área india: tiendas de telas, elefantes de madera, collares…Ahí me di cuenta que mi picada de medusote de Tailandia había empeorado y me puse un poco de tierra del templo para ver si se me aliviaba un poco…

Siguiendo la ría fuimos buscando, otra vez, nuestra pequeña guarida y estuvimos pasando la tarde por ahí…relajándonos, música, agua fresca.

dscf1527“Marc, I’m hungry” – dijo Aaron. Como estábamos ya hartos de tanta comida china y tanto rollito y tanto arroz y fideos, decidimos ir a cenar comida mediterránea. Y nadie se puede imaginar cuando probé el Hummus con aceite de oliva! Hacía tantos días que no comía aceite de oliva que parecía que había tomado, no sé, agua bendita. Después, un menú compuesto por un espectáculo bovino, porcino, equino, caprino, ovino y de aves de corral nos abría las puertas de la indecisión. Finalmente, un entrecot sangriento llenaba la mesa de felicidad, risas y satisfacción. Yap1020249 estábamos en plena noche y decidimos volver al bar donde habíamos ido la noche anterior. Bajamos, de nuevo, viendo todos los rascacielos, los grandes parques y el riachuelo hasta llegar a las puertas de China Town. A la derecha se encontraba ese sitio que manchaba un poco de humor a la ciudad que, dependiendo como te la tomases, parecía muy estricta. Esta vez estuvimos hablando con la gente local, las camareras y gente que vivía en la ciudad, ya fuera por placer o por negocios.

De nuevo, íbamos hacia el búnker para descansar menos horas ya que mañana teníamos el vuelo hacia Hong Kong. Ha sido muy interesante ver Singapur, ese trozo de país que parece “tierra de nadie” pero, a la vez, es una mezcla de razas, edificios, tiendas…creo que me hubiera gustado quedarme más días!

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Con ganas y Singapur

febrero 10, 2009

La mañana ha estado como la noche en Kuala Lumpur: tranquila.klsin

A pesar de las inclemencias del calor, hemos podido llegar a la zona donde se encontraban los autocares, cerca del “Central Market”. Hemos podido degustar un buen “Iced Café Latte” con bastante hielo y cafeína y, al cabo de un momento, nuestro autocar aparecía detrás de unos arbustos. dscf1426“Qué lujazo” – decíamos a la vez. Un autocar ancho con asientos reclinables hasta la horizontalidad, tanto espacio entre los asientos que, incluso se podrían colocar dos terneros entre tus piernas y el asiento de delante. Y dejábamos Kuala Lumpur, sus torres Petronas, su forma de vida y su poderío.

Carretera y manta, teníamos unas cinco horas de autocar que se hicieronp1020208 bastante amenas. Íbamos parando de vez en cuando y, en estas pausas, compramos marranadas: quicos, apetinas, empanadillas de patata que, por cierto,provocaron una frustración a Víctor….

p10202111Entre silbatos y trompetones ya dejábamos Malasia y, con el autocar, pasamos por la aduana para que el gobierno malasino nos pusiera el sello de salida. Una vez en territorio cero, delante nuestro había mucho agua y un puente que cruzaba: estábamos llegando a Singapur. La ciudad-país-provincia es sólo una isla de 692 km2 conectada con metro y algunas islas artificiales que cada vez se van acercando más a Indonesia. Llegamos a Singapur y nos dejaron enp1020226 una especie de terminal de aeropuerto donde había un cartel donde dejaban las cosas claras: “If you have drugs, you will be executed”. Pasamos unos controles para entrar al país y, una vez dentro, el autocar nos venía a buscar de nuevo para conducirnos al centro. Ante nosotros, cientos de rascacielos acabados y sin acabar, se abrían paso. A parte de muchos edificios, Singapur es el país con mayor densidad del mundo, su lengua oficial es el inglés pero, en todos los sitios, el hindú, el chino y el malayo están presentes ya que todo el mundo proviene de algún otro país.

p1020234Salimos del autocar con ansias de visita y, subiendo por “Arabic Street” llegamos a nuestro hostal donde, un señor muy sonriente, nos llevó a las habitaciones. ¡Ay, Dios! Nunca había estado en un sitio tan raro: era como un piso con muchos departamentos tipo rayos UVA y, en cada una de estos agujerillos, pues había una cama y un armario. El techo estaba abierto y podíamos hablar desde la habitación y, todo era como plastificado y claustrofóbico. La tarde estaba muy húmeda, ya con el sol muy bajo y la primera impresión de Singapur fue bastante confusa. A medida que íbamos andando, pues la ciudad iba cogiendo su encanto. Se trata de una ciudad con diferentesp1020232 barrios étnicos: el barrio chino, el barrio indio, el barrio tal y cual. El centro está lleno de rascacielos que están bañados por un río y, al final de este río, está la Marina y muchísimos teatros. Los paquetes de tabaco ya subieron a los 6 euros, no se podía fumar en ningún sitio y, las consecuencias por tirar la colilla al suelo, podrían ser fatales. Todo está plagado de tiendas de informática a precios baratos, muchos restaurantes y una exageración de centros comerciales con miles de tiendas en el interior. No cabe el aburrimiento en esta ciudad, incluso si por fuera, parece una ciudad típica de negocios.

p1020246Llegamos a un pequeño mercado donde servían mucha comida china y comimos unos cuantos noodles con salsas raras. El ambiente alrededor un poco bizarro: chinos con las miradas perdidas y comiendo con la boca abierta, cabezas de pato laqueados colgando de todas las tiendas, olor de comida mezclada con perfume barato y amoníaco. Pero cenamos…

Ya de noche, fuimos bajando la Calle Victoria hacia abajo y llegamos a Chinap1020235 Town que, para mi gusto, se le da un aire a Nueva Orleans, no sé por qué. Estuvimos en una terracita de un bar muy chulo y nos tomamos un par o tres de Long Islands para celebrar la noche singapurina. A ver mañana qué nos ofrecería el día

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